A mediados de abril, Netflix estrenó la serie Alguien tiene que saber, una producción de ocho episodios que narra la desaparición y muerte del universitario Jorge Matute Johns, aunque con nombres ficticios como Julio Montoya. El caso real ocurrió en 1999, cuando Jorge, de 23 años y estudiante de Ingeniería Forestal, desapareció tras una noche de fiesta en una discoteca en las afueras de su ciudad. Su cuerpo fue hallado meses después cerca de un río, lejos del lugar donde fue visto por última vez. El caso sigue sin resolverse en Chile.
La oposición de la madre
Antes del estreno, la madre de Jorge, María Teresa Johns, se opuso firmemente al lanzamiento de la serie. Aunque no la ha visto completa, ha tenido acceso a algunos clips y se ha visto profundamente afectada por la información que ha recibido. En declaraciones a medios locales, expresó su dolor y su descontento con los argumentos de los creadores, los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín.
“Después de que mataron a mi hijo, me lo secuestraron y me lo tiraron, lo peor que me puede haber pasado es haberme cruzado con los hermanos Larraín”, afirmó. “Voy a ser sincera, en estos 27 años, yo no he tenido un año en que no hagan algo que me duela”, agregó. La señora Johns reveló que pidió que la serie no se estrenara hasta después de su muerte, pero le respondieron que era una cobarde. “Ellos son los cobardes que han lucrado con mi dolor y con el nombre de mi hijo”, sentenció.
También cuestionó la veracidad de la historia: “Si yo no tengo la verdad, ¿qué verdad van a contar ellos? ¿Cuál va a ser el final de la serie?”. Confesó estar cansada y dolida, sin expectativas de justicia: “Yo ya no quiero que paguen con cárcel, no quiero nada, solamente quiero saber qué es lo que pasó ese día y quién fue el que mató a mi hijo y me lo fue a tirar a Santa Juana”.
Comunicado de la familia Matute
La familia Matute emitió un comunicado respaldando a María Teresa. “A propósito del estreno de la serie producida por Fábula, que ha alterado nuestra tranquilidad, quisiera expresar algunas reflexiones. No pueden ejercerse de espaldas al dolor humano ni desconectadas del respeto debido a las personas concretas que cargan con una tragedia verdadera”, señalaron.
Agregaron que la productora debe entender que existen límites jurídicos vinculados a la honra, la vida privada y el uso de la identidad de las personas, aspectos que están en revisión. “Más allá de lo estrictamente legal, existe también un límite ético evidente: en la vida hay cosas que simplemente no se hacen”.
“Coke sigue siendo una herida abierta en nuestros corazones. Detrás de esta historia no hay personajes: hay una familia. Y, especialmente, hay una madre de edad avanzada cuya salud, en las últimas semanas, se ha visto afectada de manera significativa”, añadieron.
El comunicado también abordó el impacto de la exposición digital: “¿Cómo se protege a una madre en un mundo completamente conectado, donde, aun cuando uno quiera evitarlo, las imágenes, los comentarios y la exposición inevitablemente llegan? Esto no se trata de censura. Se trata de humanidad. Porque, al final del día, incluso la libertad creativa encuentra un límite cuando su ejercicio impacta de manera directa y profunda en la vida de otros”.
Silencio de Netflix y postura de la productora
Netflix no ha emitido comentarios sobre la posición de la familia Matute. Por su parte, la productora Fábula insiste en que ha sido respetuosa en su tratamiento de la historia.



