En un caso que conmocionó a Alemania, una madre fue sentenciada a cinco años de prisión por mantener a su hija encerrada durante siete años en la casa de sus padres en Attendorn, con el objetivo de impedir que el padre de la menor la encontrara. La sentencia fue dictada el 4 de mayo de 2026 por el tribunal de Siegen, según informó un portavoz judicial.
Los hechos del caso
La niña, que hoy tiene 11 años, fue reportada como desaparecida por su padre en 2013, cuando apenas tenía meses de nacida. La madre, tras separarse del hombre, fingió mudarse a Calabria, Italia, pero en realidad ocultó a la bebé en la vivienda de sus padres en Attendorn. Durante siete años, la pequeña vivió sin contacto con el mundo exterior, lo que le provocó graves problemas de desarrollo físico y psicológico.
Los abuelos maternos colaboraron activamente en el ocultamiento. En varias ocasiones, cuando las autoridades los interrogaron, negaron tener información sobre el paradero de la madre y la niña, afirmando que la mujer no vivía con ellos.
El hallazgo de la menor
En julio de 2022, la policía local inició una investigación tras recibir una llamada de un familiar cercano. Al llamar a la vivienda, la madre respondió el teléfono, lo que despertó sospechas. Tras dos meses de pesquisas, las autoridades allanaron la casa y encontraron a la niña junto a su madre. La menor fue trasladada a un centro de acogida bajo supervisión psicológica, donde recibió atención especializada para su recuperación.
Según el diario 'Bild', la niña no podía moverse con facilidad debido al prolongado encierro, aunque no presentaba signos de maltrato físico ni desnutrición.
Las condenas
La madre fue declarada culpable de secuestro, sustracción de menor y maltrato a una persona vulnerable, siendo sentenciada a cinco años de prisión. La abuela recibió una pena de dos años de prisión con suspensión de la pena por los mismos delitos, mientras que el abuelo fue condenado a un año y tres meses de cárcel por complicidad.
El tribunal de Siegen destacó la gravedad de los hechos, señalando que se violaron todos los derechos de la niña, quien fue privada de su libertad durante un período crítico de su desarrollo.
Consecuencias para la menor
La niña, ahora de 11 años, logró recuperar su libertad, pero el encierro de siete años le dejó secuelas profundas. Los especialistas que la atienden indican que presenta retrasos en el desarrollo motor y cognitivo, así como problemas emocionales derivados del aislamiento extremo. Su padre, que nunca dejó de buscarla, ahora tiene la custodia y trabaja junto con terapeutas para ayudarla a reintegrarse a la vida normal.
Este caso ha generado un debate en Alemania sobre la protección de la infancia y la necesidad de mejorar los mecanismos de detección de situaciones de encierro y abuso.



