NYT revela mina ilegal de oro dentro de base militar en Colombia
Mina ilegal de oro dentro de base militar en Colombia

Una investigación publicada por The New York Times ha revelado un caso que pone en entredicho el control estatal sobre la minería ilegal en Colombia. Se trata de La Mandinga, una explotación de oro vinculada al Clan del Golfo, que operaba no solo cerca, sino dentro de una base militar en el país.

El reportaje documenta cómo, pese a las negativas iniciales de las autoridades, la actividad minera ilegal se extendía hasta el interior de una instalación del Ejército. “Los militares negaban que hubiera una explotación ilegal de oro a gran escala cerca de su base. Pero habíamos visto a los mineros con nuestros propios ojos”, señala el periodista en su relato.

Mina ilegal dentro de base militar

Según la investigación, la mina colindaba con una base donde funciona el Batallón Rifles 31. Sin embargo, los testimonios recogidos en terreno fueron más allá. “Si quiere vuele el dron y mire”, le dijo un minero al equipo periodístico. Las imágenes aéreas confirmaron lo que parecía improbable: maquinaria y trabajadores operando dentro del perímetro militar.

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Las evidencias mostraban a mineros utilizando mangueras de alta presión para remover tierra en una zona boscosa que hacía parte de la base. Aun así, el comandante, el coronel Daniel Echeverry, negó inicialmente que la actividad ocurriera dentro de sus instalaciones.

El periodista decidió entonces acompañarlo en un recorrido por el lugar. Lo que encontraron cambió la versión oficial. “Esto es en terrenos de la base”, reconoció el propio coronel al observar la explotación ilegal de primera mano, mientras ordenaba a los mineros retirarse del sitio.

Caos y enfrentamiento

La escena, según el reportaje, se tornó caótica. Los trabajadores se resistieron a abandonar el lugar y continuaron operando. “Esto es propiedad privada del Ministerio de Defensa, nosotros podemos dispararles por estar aquí”, gritó el oficial, sin lograr detener de inmediato la actividad.

Minutos después, soldados llegaron al sitio y comenzaron a destruir la maquinaria. “No, ya nos vamos, no queme el motor, no tienen por qué quemar los motores”, reclamó uno de los mineros, mientras otros intentaban salvar los equipos o respondían con agresiones.

El nivel de tensión escaló rápidamente. Algunos trabajadores reaccionaron con machetes y piedras, mientras otros amenazaron con prender fuego. “Nos vamos a prender todos, nos vamos a prender”, gritó uno de ellos tras rociar gasolina, en medio del enfrentamiento.

Financiación del Clan del Golfo

La investigación también revela que quienes explotan la mina deben pagar al Clan del Golfo para poder trabajar, lo que convierte al oro en una fuente clave de financiación para este grupo armado. Esta economía ilegal, según el reportaje, les permite fortalecer su capacidad armada y mantener control en varias regiones del país.

El caso no solo evidencia fallas en el control territorial, sino también en la cadena internacional del oro. El periodista señala que llegó a La Mandinga investigando cómo este mineral, extraído ilegalmente, estaría llegando incluso a mercados como Estados Unidos, pese a las restricciones legales.

Tras conocer las pruebas, el coronel Echeverry aseguró que tomaría medidas.

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