Una tragedia sacude a Barranquilla: Judith Arango murió tras esperar durante un mes una respuesta positiva de Nueva EPS para ser trasladada a una clínica de cuarto nivel donde pudieran realizarle una cirugía de urgencia. La paciente presentaba cálculos en la vesícula que le habían causado perforaciones, y sus familiares presenciaron su fallecimiento sin que la entidad de salud agilizara el trámite.
Jackeline Osorio, cuñada de la víctima, relató que ni siquiera con derechos de petición lograron acelerar el proceso. "Los médicos nos decían que ella estaba estable, que ya iba a salir el traslado, que tuviéramos paciencia. Pero Judith se nos fue, dejó de respirar el domingo. Nos hicieron esperar, no nos dieron respuesta", expresó con dolor.
Nueva EPS justificó la demora argumentando que nunca hubo disponibilidad de hospitalización debido a la saturación de la red. Sin embargo, el caso de Judith no es un hecho aislado. Su queja se suma a las 4.514 recibidas por la Oficina de Salud de la Personería de Barranquilla durante este trimestre.
Cifras alarmantes contra Nueva EPS
El panorama es demoledor: de las 757 tutelas presentadas en lo que va del año para reclamar atenciones, traslados y entrega de medicamentos, el 67% son contra Nueva EPS, la misma entidad donde quedó colgando la vida de Judith. La Personería alerta que las incidencias por desacato son tan altas que ya se han emitido más de 40 órdenes de arresto este año contra representantes legales de entidades de salud, y el 70% de estas decisiones involucran a funcionarios de Nueva EPS en Barranquilla.
Reclamaciones y barreras en la atención
La mayoría de las reclamaciones están relacionadas con barreras en la entrega de medicamentos, procedimientos y atención especializada. De hecho, el 67% de las tutelas corresponden a problemas asociados con medicamentos. "A pesar de todos estos esfuerzos interinstitucionales por lograr acceso al servicio, notamos con impotencia que la crisis es tan profunda y acentuada que la solución no llega o llega tardía", manifestó Miguel Ángel Alzate, personero de Barranquilla.
La situación refleja una crisis sistemática en el sistema de salud de la ciudad, donde los pacientes enfrentan demoras fatales y las entidades responsables no logran garantizar una atención oportuna. La muerte de Judith Arango se convierte en un triste símbolo de las fallas que persisten en Nueva EPS y en el sistema de salud colombiano.



