Colombia está en una carrera contra el tiempo para aprobar una ley que prohíba la mutilación genital femenina, una práctica que continúa afectando a niñas en el país. El proyecto de ley, que busca erradicar esta violación de derechos humanos, debe ser aprobado antes de que termine el período legislativo del actual Congreso el 20 de junio.
98 casos registrados en dos años
Según el Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género (SIVIGE), entre enero de 2024 y marzo de 2026 se registraron 98 casos de mutilación genital femenina en Colombia. La Fundación PLAN, organización internacional que trabaja por los derechos de las niñas, advierte que el 56 % de los casos corresponde a niñas entre 0 y 5 años.
Juliana Domico, consejera de la Confederación Nacional de los Pueblos de la Gran Nación Emberá, señala que más allá de la aprobación de la ley, en este momento hay muchas niñas en riesgo de ser víctimas de esta práctica en el territorio.
¿Por qué se sigue practicando?
Para la congresista Carolina Giraldo, autora del proyecto de ley, la mutilación genital femenina se sostiene en creencias transmitidas por generaciones, sin sustento médico, y responde a un control sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres en contextos patriarcales. En algunas comunidades se asocia con la aceptación de las niñas como "buenas esposas", lo que lleva a que muchas madres la reproduzcan sin intención de causar daño.
Ángela Anzola, directora de la Fundación PLAN, agrega que la práctica constituye una forma de violencia basada en género, con una connotación de control y de normar la función social de las mujeres en tanto a ser madres y a la familia.
La consejera emberá Juliana Domenicó insiste en que no se trata de una tradición propia, sino de una práctica impuesta. Según cifras de la Fundación PLAN, Risaralda concentra el mayor número de reportes, con 64 casos entre 2024 y 2026.
El proyecto de ley
El Proyecto de Ley 440 de 2025, de la congresista Carolina Giraldo, ya superó el tercer debate por unanimidad. A diferencia de intentos anteriores, incorpora un enfoque intercultural y ha sido construido a partir del diálogo con las comunidades. La congresista destaca que la ley se hizo por solicitud de las mujeres en territorio y que ha habido un proceso de diálogo y concertación sobre el articulado.
El proyecto no se centra en un enfoque punitivo, para evitar que la práctica se vuelva más clandestina, sino que busca articular medidas de prevención y pedagogía en los territorios.
Preocupación por los tiempos
Persiste la preocupación por los tiempos legislativos. La senadora Giraldo advierte: "Lo que le pedimos a los senadores es que no sigamos perdiendo tiempo con esto, porque mientras tanto podemos estar perdiendo vidas de niñas". La consejera emberá también expresa su preocupación de que, si no se da una fecha pronta para el último debate, se perdería un trabajo de mucho tiempo.
Desde las organizaciones señalan que, aunque la ley es un paso importante, el trabajo viene después. Ángela Anzola afirma: "La clave está en la pedagogía: recorrer el país explicando qué es esta práctica y por qué es dañina. El reto es romper esas estructuras desde el diálogo".
La mutilación genital femenina consiste en la extirpación total o parcial de los genitales femeninos, vulnerando gravemente los derechos humanos y afectando la salud física, mental y emocional de las niñas y adolescentes. A nivel mundial, se estima que 1 de cada 3 niñas es sometida a esta práctica, según Naciones Unidas.



