Una nueva ola de violencia en el departamento del Cauca ha dejado un saldo de ocho personas asesinadas en apenas 48 horas, según informaron las autoridades. La arremetida, atribuida a las disidencias de las FARC lideradas por alias "Iván Mordisco", incluyó 17 acciones terroristas en distintos municipios, sembrando el caos tanto en zonas urbanas como rurales.
Santander de Quilichao, el epicentro de la violencia
El municipio de Santander de Quilichao fue el más afectado, con tres incursiones armadas que cobraron la vida de siete ciudadanos entre el domingo y el lunes. El alcalde Luis Eduardo Grijalba expresó la profunda incertidumbre que vive la población tras estos homicidios. Además, en la localidad de Caldono se reportó el asesinato de otra persona, completando el trágico balance.
Ataques con drones y explosivos
La escalada bélica ha estado marcada por el uso de tecnología de alto impacto. Durante la mañana del martes 18 de mayo, un pelotón del Ejército Nacional en el área rural de Balboa fue bombardeado con drones, causando traumas por aturdimiento a cinco uniformados. La secretaria de Gobierno del Cauca, Maribel Perafán Gallardo, denunció otro ataque con drones en el sector de La Betulia, justo cuando las tropas intentaban retomar el control del territorio.
Los hostigamientos también se extendieron a estaciones de servicio, locales comerciales y cuerpos de seguridad en poblaciones como Corinto, Suárez y Patía. En El Bordo, una patrulla policial fue atacada con dos artefactos explosivos, dejando a dos policías y dos civiles heridos.
Medidas de seguridad insuficientes
Ante la crítica coyuntura, Leonardo González, director del observatorio de derechos humanos de Indepaz, advirtió que las medidas tradicionales resultan insuficientes. Señaló que la solución no radica únicamente en potenciar las operaciones militares o incrementar el número de tropas, sino en garantizar la seguridad de las comunidades y desmantelar el control social armado y las economías ilegales que financian la guerra en la región.



