Sicariato en la 85: Revelan detalles del plan meticuloso para asesinar a empresario en Bogotá
Plan meticuloso en sicariato de empresario en la calle 85 de Bogotá

Violencia selectiva en el corazón exclusivo de Bogotá

En la tarde del 11 de febrero de 2026, la rutina de la exclusiva calle 85 en el barrio La Cabrera de Bogotá se vio interrumpida por un acto de violencia que dejó dos víctimas mortales. Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, reconocido empresario dueño de Arroz Sonora, y su escolta privado Luis Gabriel Gutiérrez, fueron asesinados en lo que las autoridades califican como un asesinato selectivo meticulosamente planeado.

La escena del crimen: precisión criminal

El ataque ocurrió exactamente a las 3:42 p.m. frente al gimnasio Bodytech, ubicado en la calle 85 #7-13. Según el brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, el sicario llegó dos minutos antes del ataque, vestido con traje y corbata, y esperó estratégicamente en el paso hacia el estacionamiento.

"Todo estaba planeado con una precisión alarmante", declaró el alto oficial a medios como Blu Radio y La FM. Aponte había estado en el gimnasio y se dirigía a su vehículo cuando fue interceptado, demostrando que los atacantes conocían perfectamente sus movimientos y rutinas.

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La huida y los obstáculos investigativos

Tras el ataque, el sicario huyó en una motocicleta Apache 200, vehículo que se ha convertido en pieza clave para las investigaciones. Sin embargo, según reportes de El Tiempo, la identificación del sospechoso se ha visto obstaculizada por información inicial confusa y complicaciones en el acceso a las cámaras de seguridad de la zona.

La Policía trabaja intensamente para reconstruir la ruta de escape, analizando cada detalle que pueda llevar a la captura de los responsables. La motocicleta representa la pista más tangible en este caso que ha conmocionado a la élite bogotana.

Sin amenazas previas y protección privada

Un aspecto que ha desconcertado a las autoridades es la ausencia total de amenazas o advertencias previas. La esposa de Gustavo Aponte, quien llegó al lugar aproximadamente media hora después del tiroteo, confirmó que no existían extorsiones ni mensajes intimidatorios anteriores al ataque.

El empresario contaba con un esquema de seguridad privada compuesto por dos escoltas, aunque no formaba parte del programa oficial de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP). Esta circunstancia añade complejidad al caso, pues demuestra que los atacantes superaron barreras de seguridad considerables.

Impacto en la comunidad empresarial

Este violento episodio ha generado profunda preocupación en la comunidad empresarial de Bogotá, particularmente entre aquellos que frecuentan o residen en la exclusiva zona de la calle 85. El hecho ocurrió en plena luz del día, en uno de los sectores más vigilados y prestigiosos de la capital, cuestionando las percepciones de seguridad en áreas consideradas tradicionalmente seguras.

Las autoridades continúan investigando todos los ángulos posibles, incluyendo posibles motivaciones económicas, rivalidades empresariales o conexiones con grupos criminales organizados. Mientras tanto, la familia de Gustavo Aponte y la de Luis Gabriel Gutiérrez enfrentan el dolor de pérdidas que parecen carecer de explicación inmediata.

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