Violencia sicarial cobra la vida de empresario arrocero en el norte de Bogotá
La ciudad de Bogotá se ve nuevamente sacudida por un crimen que evidencia los graves problemas de inseguridad que afectan a la capital colombiana. Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, reconocido empresario de 46 años y propietario de Arroz Sonora, fue asesinado a tiros cuando salía de un gimnasio en el sector norte de la ciudad el pasado miércoles 11 de febrero de 2026.
Testimonio exclusivo del párroco que lo conocía
En declaraciones exclusivas para El Tiempo, Monseñor Alejandro Henao de Brigard, párroco de la iglesia La Inmaculada Concepción en Bogotá, compartió detalles sobre su relación con la víctima y su perspectiva sobre el crimen. El sacerdote, quien había declarado como ministro extraordinario de sagrada comunión al empresario, fue categórico al descartar ciertas versiones que circulaban sobre el homicidio.
"No fue un ajuste de cuentas", afirmó rotundamente el monseñor Henao. "Él no andaba en cosas malas, y tampoco se trató de un crimen político porque él no estaba metido en política", añadió el religioso, quien conocía personalmente a Aponte por su activa participación en obras caritativas.
Un hombre de fe y compromiso social
Según el testimonio del párroco, Gustavo Aponte era una persona profundamente comprometida con ayudar a los más necesitados. "Era una persona buena que ayudaba a recolectar mercados y fondos para los pobres, muchas veces desde sus empresas arroceras", recordó el sacerdote, destacando la dimensión humana y solidaria del empresario asesinado.
El monseñor Henao también reveló que, según su conocimiento, Aponte no había recibido amenazas previas al crimen. Esta información coincide con las declaraciones de María Alexandra García, esposa de la víctima, quien insiste en que nunca recibieron extorsiones ni mensajes sospechosos.
Avances en la investigación
Mientras tanto, las autoridades continúan avanzando en la investigación del crimen que ha generado alarma en la ciudad. Según informes policiales, ya se tienen pistas sobre al menos un sicario involucrado en el homicidio. Testigos presenciales han referido la presencia de una tercera persona que merodeaba las afueras del gimnasio, presuntamente realizando labores de inteligencia previa y alertando a los gatilleros sobre la salida de Aponte.
Algunos allegados al empresario han manifestado que Aponte expresaba preocupaciones sobre el regreso de bandas criminales a zonas donde operaba su empresa arrocera, aunque estas versiones no han sido confirmadas oficialmente.
Debate sobre seguridad en la capital
El trágico deceso de Gustavo Aponte ha reavivado el debate sobre la seguridad en Bogotá, especialmente en las zonas del norte de la ciudad que se han visto afectadas por la presencia del crimen organizado. El caso ha puesto en evidencia cómo la violencia sicarial no discrimina entre sus víctimas, alcanzando incluso a empresarios respetados y comprometidos con la comunidad.
La devoción religiosa de Aponte, quien era un ferviente creyente de la Virgen, añade un matiz adicional a esta tragedia que ha conmocionado tanto a la comunidad empresarial como a los feligreses que lo conocían por su generosidad y compromiso social.