Redes de reclutamiento operan desde Bogotá para enviar exmilitares colombianos a combatir en Ucrania
Una investigación periodística de El Espectador ha desvelado los mecanismos mediante los cuales Colombia se ha convertido en un proveedor de mercenarios para conflictos internacionales, particularmente del lado ruso en la guerra de Ucrania. El reporte identifica dos rutas principales: una empresa legalmente constituida en Chapinero, Bogotá, y grupos de comunicación en WhatsApp operados desde el extranjero.
La ruta digital: reclutamiento a través de WhatsApp
En un grupo de WhatsApp administrado por un individuo que se hace llamar "Alexy", con un número telefónico de España (+34), se ofrecen sueldos mensuales que oscilan entre USD 2.600 y USD 3.000, acompañados de un bono inmediato de USD 20.000 para quienes decidan enrolarse. Las familias de exmilitares entrevistadas aseguran que estas cifras son "difíciles de ignorar", ya que superan ampliamente los ingresos que podrían obtener en el Ejército Nacional o en el sector de seguridad privada en Colombia.
Desde este grupo, "Alexy" compartió el contacto de un operador en territorio colombiano, conocido bajo el alias de "Kraken", cuya identidad real permanece en el anonimato. En su perfil de WhatsApp, "Kraken" utiliza una imagen generada por inteligencia artificial que muestra a un hombre en un callejón oscuro. En conversaciones a las que tuvo acceso este diario, "Kraken" solicita fotografías del pasaporte para gestionar los tiquetes aéreos con destino a Rusia.
"Cuando esté en Bogotá me avisa para indicarle cuál es el hostal donde lo hospedamos; queda cerca del Aeropuerto El Dorado y el Terminal de Transporte del Salitre", se escucha en un audio obtenido por la investigación. Dos mujeres, cuyos esposos fueron reclutados, relataron que "Kraken" utilizaba un lenguaje castrense, con expresiones como "curso", "código" y "lanza", y coordinaba los traslados de los candidatos desde regiones como la costa Caribe hasta la capital.
La empresa legal: Global Qowa Al Basheria SAS
La investigación también revela que la empresa Global Qowa Al Basheria SAS, constituida legalmente en 2012 y ubicada en Chapinero, Bogotá, opera como la principal vía para el reclutamiento de exmilitares colombianos hacia el conflicto ucraniano del lado ruso. Detrás de esta firma figuran tres hermanos con vínculos históricos en la industria bélica: los coroneles en retiro Omar Fernando y José Óscar García Batte, este último reconocido por su participación en operaciones militares clave como la Operación Jaque y en acciones que resultaron en la muerte de líderes guerrilleros como "Raúl Reyes", el "Negro Acacio" y "Martín Caballero".
El Espectador analizó documentos, contratos y contrastó al menos 21 historias de familias con miembros cercanos, todos con antecedentes en las Fuerzas Militares colombianas, que fueron reclutados mediante rutas prácticamente idénticas. Según los testimonios, los contratos se firman directamente con la Federación de Rusia.
Contexto y antecedentes del reclutamiento
En diciembre de 2025, este medio ya había documentado cómo exmilitares colombianos eran reclutados por una red que operaba para el lado ucraniano desde un hotel en el sur de Bogotá, a más de 11.000 kilómetros de distancia de regiones en disputa como el Donbás, Zaporiyia y Jersón. Lejos de las condiciones extremas de la tundra y los inviernos bajo cero, estas redes de reclutamiento se han infiltrado en los círculos de militares, tanto en servicio activo como retirados, en Colombia.
Hasta la fecha, existía poca información sobre cómo los efectivos colombianos terminaban combatiendo para el Kremlin. Familiares de exmilitares que fallecieron peleando por Rusia, o cuyo paradero se desconoce, proporcionaron a este diario chats, números telefónicos y nombres que permiten trazar una radiografía de este negocio millonario vinculado a la guerra entre Rusia y Ucrania, con epicentro en la capital colombiana.
"Kraken" es apenas uno de los alias que emergen en los chats revisados. Detrás de perfiles anónimos, audios efímeros y promesas salariales difíciles de rechazar, el reclutamiento de exmilitares colombianos hacia la guerra continúa moviéndose en canales tan cotidianos y accesibles como un grupo de WhatsApp, evidenciando la sofisticación y el alcance de estas operaciones clandestinas.