Dos delincuentes con un extenso historial delictivo fueron retenidos en un centro carcelario después de protagonizar una cinematográfica fuga por el sur de Bogotá. Los hombres fueron interceptados en la localidad de Antonio Nariño luego de coordinarse un operativo relámpago entre patrullas terrestres y el helicóptero ‘Halcón’ de la Policía Metropolitana, frustrando el hurto de un cargamento de textiles avaluado en COP200 millones de pesos.
Operativo aéreo clave para la captura
El reporte oficial de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia confirmó que la alerta se activó a través de la Línea de Emergencias 123, cuando trabajadores de un establecimiento de insumos textiles reportaron movimientos sospechosos. Al llegar los cuadrantes del sector, los asaltantes abrieron fuego y arremetieron de forma violenta contra los uniformados para abrirse paso, desencadenando una persecución que paralizó temporalmente las vías de la zona.
¿Cómo cayó la banda criminal en Antonio Nariño?
La pieza clave para evitar la fuga de los sospechosos estuvo en el aire. El ‘Halcón’ de la Policía realizó un seguimiento en tiempo real de la ruta de escape de los vehículos implicados, suministrando coordenadas exactas a los policías en tierra. Esto permitió consolidar un ‘Plan Candado’ cerrando los perímetros viales críticos de la localidad.
“Cuando las patrullas llegaron al lugar sorprendieron a varios sospechosos dentro del establecimiento, quienes reaccionaron violentamente contra los uniformados y emprendieron la huida”, detallaron las autoridades locales encargadas del caso, resaltando la inmediatez de la respuesta conjunta.
Modus operandi y antecedentes que indignan a la comunidad
Las investigaciones revelaron que los delincuentes ingresaron a la bodega mediante engaños, asegurando a los operarios que iban a retirar una materia prima previamente autorizada. Una vez adentro, intimidaron al personal con armas de fuego. En el perímetro del local, los investigadores hallaron abandonada un arma traumática usada en el asalto, junto con dos camiones medianos destinados a trasladar la mercancía robada.
Al inspeccionar los vehículos de carga, los peritos judiciales detectaron graves inconsistencias en sus sistemas de identificación: uno de los camiones portaba placas falsas y figuraba en el sistema con una denuncia activa por hurto calificado.
El impacto social del caso radicó en la reincidencia crónica de los implicados. La Policía Nacional corroboró que los dos capturados acumulan un alarmante historial de más de 18 anotaciones judiciales por diversas conductas delictivas. De hecho, uno de los procesados había sido arrestado hace apenas dos meses por participar en el asalto a una joyería en el vecino barrio Restrepo, quedando en libertad poco tiempo después.
Tras la legalización de las capturas, la Fiscalía General de la Nación imputó a los detenidos los delitos de hurto agravado, receptación, porte ilegal de armas de fuego y falsedad marcaria. Basado en la contundencia de las pruebas y el señalado peligro que representan para la seguridad ciudadana, un juez de control de garantías ordenó su traslado inmediato a una cárcel de la capital.



