Así como la ignorancia es atrevida, la sapiencia es prepotente. Llama la atención cómo el sexo —no la sexualidad— continúa siendo un instrumento de violencia y agresión. Se sigue utilizando para aumentar las diferencias entre los humanos, como si lo que ‘cuelga’ fuera lo más valioso e importante de una persona. Todavía los temas sexuales producen tanta roncha y se convierten en instrumentos de discriminación y minusvalía. Cuánta gente se encuentra atrapada en un cuerpo-empaque con el que no se identifica, y aún se cree que esa angustia y ansiedad son modas o tendencias ‘superables’. Se necesita no haber escuchado ese dolor para burlarse de él o descalificarlo como si fuera una decisión voluntaria.
La teoría de género como necesidad urgente
La teoría de género es una necesidad apremiante para equilibrar la desigualdad y no creer que, porque lo que tengo entre las piernas ‘pesa’, es más significativo que lo que hay en el cerebro. La Biología no determina el comportamiento. La epigenética es demasiado contundente y lleva años probando sus resultados… pero muchos necesitan el argumento biológico que da poder, porque si no, quedan equiparados de igual a igual con la mujer. Si el poder y la diferencia no está en lo que cuelga y pesa, ¿qué? La Revolución femenina fue muy peligrosa porque cuestionó el poder de la biología. Que sea largo no otorga poder.
¿Por qué asusta tanto la teoría de género?
La teoría de género es un campo interdisciplinario que analiza las construcciones socioculturales de la masculinidad y la feminidad. Autores sostienen que el género no está determinado por la biología, sino que es una categoría de análisis histórico, cultural y político. Pero cuestionar el poder patriarcal es demasiado amenazante: si la masculinidad sólo la define ‘lo que cuelga’, quedarse sin la importancia del asidero físico es quedar a merced de intangibles no palpables. El mundo patriarcal ‘patalea’ y no se resiste a aceptar el equilibrio. En muchos lugares, la mujer no es todavía ser humano. En muchos hogares nuestros, aquí en el vecindario, la mujer todavía sigue atropellada, usada y denigrada. Los hombres que valoran lo que cuelga y pesa no pueden aceptar que una mujer, desde la integralidad, les exprese que puede sobrevivir sin ‘lo que cuelga y pesa’. No, es insoportable.
El aumento de la violencia de género
¿Por qué asusta tanto la teoría de género? ¿Por qué necesitan tanto énfasis en lo que les cuelga y pesa? La teoría científica prueba que allí no hay poder, que el poder de masculino y femenino es equilibrado, lo que deja sin asidero la supuesta hombría: no queda sino imponerla a la fuerza, desde el autoritarismo o el control, porque no pueden sobrevivir sin herramientas de superioridad. ¿Por qué el aumento de los feminicidios? ¿Por qué crece la violencia de género? Hay que recalcar, repetir, destacar, mostrar dónde está la hombría, porque la igualada es peligrosísima. ¿Poder compartido? Ni lo sueñe. El énfasis debe hacerse en lo que se puede ver, porque cuelga y pesa, y de ‘eso’, que una mujer no tiene, es que debe enamorarse. ¿Será posible? ¿Qué es lo que me construye hombre? Pregunta que hoy se siguen haciendo algunos representantes del género masculino, por eso necesitan medírselo, comparárselo y mostrarlo. Qué tal que una mujer no lo vea y no lo destaque: ¿de qué más se enamoraría? Una mujer que muestre poder desde su integralidad es amenazante. Una mujer ‘igualada’ desde el cerebro y el comportamiento es peligrosa. Hay que recalcar entonces el poder de lo que ella no tiene y le pertenece a la biología masculina… ¿Qué más les queda?
Gloria H. Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programas de televisión “Revolturas, Despertar de la Conciencia” en el Canal 14, y “Consultándole a GloriaH” en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en “Oye Cali”, “El corrillo de Mao”. En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros “Hablemos del Amor”, “Amarte no es tan fácil” y “Dónde está mi papá”.



