Sicarios amenazan a testigos en Bogotá tras asesinato de empresario arrocero
Sicarios amenazan testigos tras crimen de empresario en Bogotá

Sicarios intensifican amenazas en Bogotá tras crimen de empresario arrocero

Ocho días después del brutal asesinato del empresario arrocero Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y de su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, los sicarios responsables del doble crimen continúan sembrando terror en el exclusivo barrio La Cabrera, al norte de Bogotá. Según denuncias formales presentadas por residentes del sector, en los últimos días han estado recibiendo llamadas telefónicas amenazantes en las que les advierten que "se atengan a las consecuencias" si continúan colaborando con las autoridades.

Obstrucción a la justicia y avance de la investigación

Una de estas denuncias ya fue formalizada ante la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), lo que ha encendido las alarmas sobre un posible intento de obstrucción a la justicia. Las intimidaciones se producen precisamente mientras avanzan las investigaciones por el doble homicidio ocurrido el pasado 11 de febrero en inmediaciones de la calle 85 con carrera Séptima, una zona considerada de alta vigilancia y tránsito constante en la capital colombiana.

A la fecha, los investigadores ya han recopilado más de 100 horas de grabaciones provenientes de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona. Entre los hallazgos más significativos se encuentra que el presunto sicario principal no ocultó su rostro al momento de disparar, permitiendo que su imagen quedara registrada con notable nitidez en varios ángulos de video.

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Errores críticos en la ejecución del crimen

Aunque inicialmente se habló de un plan "milimétrico", los expertos forenses y criminalistas reconocen que los atacantes cometieron varios errores que podrían facilitar su identificación y captura. Las imágenes analizadas muestran claramente que:

  • Los sicarios permanecieron varios minutos en una estación de servicio cercana
  • Esperaron el momento exacto para ejecutar el ataque sincronizado
  • Esta conducta evidenciaría un conocimiento detallado de la rutina diaria de la víctima

El doble homicidio se registró exactamente a las 3:38 de la tarde del miércoles 11 de febrero, cuando Aponte y su escolta salían de un gimnasio del sector y se dirigían al parqueadero. El agresor principal, vestido con traje formal, se camufló hábilmente entre trabajadores de oficinas cercanas antes de disparar al menos cuatro veces con un arma de nueve milímetros.

Contexto alarmante y posibles móviles

En paralelo a la investigación del crimen específico, las autoridades analizan un contexto más amplio y preocupante. Durante el fin de semana se reveló que en menos de tres años han sido asesinados cinco empresarios arroceros en Colombia, sector al que pertenece la familia Aponte.

Las investigaciones preliminares apuntan a posibles extorsiones sistemáticas y amenazas previas contra miembros del gremio arrocero, particularmente en la región de Casanare, donde se han detectado presuntos nexos con redes de narcotráfico de amplio alcance. Aunque la familia del empresario y su entorno cercano aseguraron que no había recibido amenazas recientes, esta línea investigativa es considerada hasta ahora la hipótesis más sólida para explicar el móvil del crimen.

Estructura criminal organizada detrás del ataque

La escena del crimen, captada por múltiples cámaras de seguridad y testigos presenciales, reveló un nivel de planeación sofisticado que ha sido asociado por las autoridades con estructuras organizadas de sicariato profesional. El caso fue asignado al mismo equipo especializado que investigó el magnicidio de Miguel Uribe Turbay y quedó bajo la coordinación directa de la fiscal Yanira Rocío Ochoa.

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Mientras los investigadores reconstruyen minuciosamente la ruta de escape de los sicarios y buscan tanto a los autores materiales como intelectuales del crimen, en el barrio La Cabrera crece la preocupación entre los residentes. La evidencia sugiere que detrás de este doble homicidio podría existir una estructura criminal dispuesta a ejercer presión mediante amenazas para evitar capturas y obstruir el curso normal de la justicia colombiana.