El jefe de Urología del Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia, Tomás Fernández, ha lanzado una advertencia sobre el consumo de tabaco como principal factor de riesgo del cáncer de vejiga, una enfermedad que no solo afecta los pulmones. En el marco del Día Mundial del Cáncer de Vejiga, celebrado el 5 de mayo, el especialista subrayó que este tumor es en gran medida prevenible y de origen mayoritariamente ambiental.
El tabaquismo como principal factor de riesgo
Fernández explicó que el cáncer de vejiga rara vez tiene un origen genético. “Es poco frecuente que el cáncer de vejiga tenga un origen genético… lo habitual es que se trate de una enfermedad de origen ambiental, relacionada principalmente con el consumo de tabaco o la exposición a determinados agentes”, indicó. El especialista insistió en que “en gran medida es prevenible”, destacando la importancia de eliminar el hábito tabáquico como principal medida de prevención.
Alta incidencia y mayor prevalencia en hombres
La enfermedad suele aparecer a partir de los 45 o 50 años y afecta mayoritariamente a hombres. “Aproximadamente el 80 por ciento de las personas que lo padecen son hombres, mientras que el 20 por ciento son mujeres”, detalló Fernández. Esta diferencia de género se atribuye a factores hormonales y de exposición a carcinógenos.
Tipos de tumor y diferencias en el pronóstico
El especialista distingue entre dos grandes tipos de cáncer de vejiga: los que no afectan a la capa muscular y los que sí la infiltran. Los primeros suelen tener mejor pronóstico y pueden tratarse con procedimientos menos invasivos. En cambio, los tumores que afectan al músculo son más agresivos. “Presentan una mayor tasa de mortalidad y obligan, en un intento de curación, a extirpar la vejiga”, reveló Fernández.
Sangre en la orina, principal señal de alerta
El síntoma más característico del cáncer de vejiga es la presencia de sangre en la orina. “Un sangrado al orinar sin síntomas añadidos es muy sugestivo de cáncer de vejiga”, advirtió el urólogo. No obstante, señaló que este signo puede estar relacionado con otras afecciones como infecciones urinarias o cálculos, y que en algunos casos el tumor se manifiesta con síntomas irritativos similares a una cistitis persistente.
Diagnóstico e innovación en tratamientos
El diagnóstico se basa en pruebas de imagen como ecografías o escáneres, análisis de orina y especialmente la cistoscopia, que permite observar directamente el interior de la vejiga. “La cistoscopia constituye el método diagnóstico prácticamente definitivo”, afirmó Fernández. En cuanto al tratamiento, destacó el avance de la inmunoterapia en los últimos años: “Muy probablemente en los próximos años veamos una revolución también fundamentalmente de la mano de la inmunoterapia”. El especialista indicó que la supervivencia en casos avanzados ha mejorado significativamente: “En los últimos años estamos teniendo una base espectacular en la supervivencia en los pacientes con peor pronóstico”.
La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa. Dejar de fumar reduce drásticamente el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga, y la detección temprana a través de la atención a síntomas como la hematuria puede salvar vidas.



