Un nuevo episodio de violencia entre barras bravas se registró en Cali luego del partido entre Boca Juniors de Cali y Deportivo Cali, correspondiente a la Copa BetPlay Dimayor. Aunque el encuentro no involucraba al América de Cali, los disturbios sí incluyeron a integrantes de esa hinchada debido a que el compromiso se disputó en el estadio Pascual Guerrero, escenario habitual del equipo escarlata. Los enfrentamientos ocurrieron en inmediaciones del coliseo y dejaron tres personas lesionadas, según confirmaron las autoridades.
Riñas, bengalas y operativo de seguridad
De acuerdo con el reporte de la Policía Metropolitana de Cali, cerca de 200 hinchas del América de Cali y aficionados del Deportivo Cali protagonizaron riñas tras la finalización del encuentro deportivo, lo que obligó a desplegar un operativo especial de seguridad en la zona. El teniente coronel Javier Gómez, supervisor del servicio de estadio de la Policía Metropolitana de Cali, indicó que “tras la finalización del encuentro deportivo se registró una riña entre aproximadamente 200 hinchas en inmediaciones del estadio”. El oficial explicó que, ante la situación, “las autoridades activaron un dispositivo de reacción con patrullajes terrestres y monitoreo aéreo del helicóptero Halcón para dispersar los disturbios y acompañar el desplazamiento de los aficionados. Gracias a la reacción oportuna se logra dispersar la confrontación y se activó una caravana de seguridad monitoreada desde el aire”. Sin embargo, durante el recorrido posterior al partido se presentaron nuevas alteraciones del orden público que dejaron tres personas heridas, quienes fueron auxiliadas por uniformados y trasladadas a centros asistenciales.
Durante la jornada también se reportó el uso de bengalas, una de las cuales cayó al terreno de juego y obligó a suspender el partido durante varios minutos. Además, la transmisión de WinSports tuvo que ser cancelada por falta de garantías de seguridad para el personal técnico y periodístico.
Medidas de seguridad y análisis de sanciones
Los hechos ocurrieron pese a las restricciones implementadas previamente por las autoridades, entre ellas la prohibición del ingreso de barras populares y de elementos alusivos al Deportivo Cali, como camisetas, trapos e instrumentos. Estas medidas habían sido adoptadas precisamente ante advertencias sobre posibles confrontaciones por la presencia de hinchas del Cali en el Pascual Guerrero.
Asimismo, la Administración Distrital confirmó que los disturbios serán evaluados por la Comisión Local de Fútbol, instancia encargada de analizar posibles medidas y sanciones tras lo ocurrido en el Pascual Guerrero. Desde la Alcaldía de Cali, rechazaron los actos vandálicos y destacaron la reacción de la Policía Metropolitana y de los organismos de seguridad desplegados en la zona. “Rechazamos categóricamente estos actos vandálicos. El fútbol debe ser una fiesta en paz”, reiteraron las autoridades.



