El gobierno de Donald Trump anunció este viernes el regreso de los pelotones de fusilamiento a la lista de métodos de ejecución aprobados para la pena de muerte en el país, en medio de una cruzada más amplia para fortalecer la pena capital en Estados Unidos que inició tras su regreso al poder en 2025.
Anuncio del fiscal general interino
Según el fiscal general interino, Todd Blanche, las decisiones tomadas por el gobierno de Joe Biden, que suspendió las ejecuciones federales, “causaron un daño incalculable a las víctimas de delitos y, en última instancia, al propio estado de derecho”. Blanche argumentó que la medida busca restaurar la justicia para las víctimas y garantizar que los condenados a muerte enfrenten las consecuencias de sus actos.
Contexto de la pena de muerte en EE.UU.
La pena de muerte a nivel federal había sido suspendida bajo la administración de Joe Biden, quien impulsó una moratoria en las ejecuciones. Sin embargo, con el retorno de Trump a la presidencia en 2025, se ha retomado una política más dura en materia de justicia penal. El restablecimiento de los pelotones de fusilamiento se suma a otros métodos como la inyección letal, que sigue siendo el más común en los estados que aplican la pena capital.
La decisión ha generado reacciones encontradas. Organizaciones de derechos humanos han condenado la medida, calificándola de un retroceso en la protección de los derechos fundamentales. Por otro lado, sectores conservadores y defensores de la ley y el orden han aplaudido la iniciativa, considerándola un paso necesario para combatir el crimen violento.
Impacto en el sistema judicial
Expertos legales señalan que el uso de pelotones de fusilamiento podría acelerar las ejecuciones, ya que es un método que requiere menos recursos logísticos que la inyección letal, que a menudo enfrenta disputas sobre la disponibilidad de fármacos. No obstante, advierten que podría aumentar los desafíos legales por considerarse un castigo cruel e inusual.
El anuncio se produce en un momento en que varios estados también están reconsiderando sus métodos de ejecución. La administración Trump ha dejado claro que su objetivo es “restaurar la pena de muerte como una herramienta efectiva de justicia”.



