Colombia monitorea 15 volcanes activos: ciencia y prevención frente a la incertidumbre eruptiva
15 volcanes activos en Colombia: monitoreo y prevención ante erupciones

Colombia vigila 15 volcanes activos entre sus 38 sistemas identificados

El territorio colombiano registra la existencia de al menos 38 volcanes, con 15 de ellos considerados activos y concentrados principalmente en la cordillera Central y regiones del sur del país. Según información de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la localización geográfica, el historial eruptivo y el monitoreo permanente permiten establecer niveles de riesgo, aunque las autoridades advierten que no es posible predecir con exactitud cuándo, cómo ni con qué magnitud ocurrirá una erupción.

Distribución geográfica de los sistemas volcánicos

Los volcanes activos y potencialmente activos se distribuyen en varios sectores de norte a sur:

  • Parque Nacional Natural Los Nevados: Abarca áreas de Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima, incluyendo Cerro Bravo, Nevado del Ruiz, Nevado del Cisne, Nevado de Santa Isabel, Páramo de Santa Rosa, Nevado del Tolima y el volcán Machín.
  • Centro de la cordillera Central: Se encuentra el Nevado del Huila, considerado uno de los volcanes más activos del país.
  • Oriente de Popayán: Ubicación de los volcanes Puracé, Coconucos, Pan de Azúcar y Sotará, entre otros sistemas con actividad histórica.
  • Sur de la cordillera Central: Comprende volcanes en límites de Cauca y Nariño, destacándose Petacas, Doña Juana, Las Ánimas, Bordoncillo, Galeras, Azufral, Juano y Morasurco.
  • Frontera con Ecuador: Sobre la cordillera Occidental se localizan volcanes como Cumbal, Chiles y Cerro Negro de Mayasquer, integrantes del sistema volcánico andino.

Monitoreo científico y límites de predicción

El seguimiento volcánico en Colombia se basa en la observación de diversos fenómenos naturales. La actividad sísmica, incluyendo tremores, la deformación del suelo, las emanaciones de gases, la actividad fumarólica y la composición química del agua y vapores son indicadores utilizados por científicos para identificar procesos de activación.

Cuando se detectan cambios significativos en estos parámetros, es posible establecer probabilidades de erupción. Sin embargo, expertos y autoridades coinciden en que resulta imposible predecir el día, la hora exacta o el tamaño de un evento eruptivo. El monitoreo continuo permite emitir alertas y recomendaciones, pero no elimina la incertidumbre inherente a estos fenómenos geológicos.

Erupciones históricas y antecedentes de riesgo

Colombia ha registrado erupciones volcánicas con consecuencias graves a lo largo de su historia:

  1. 1899: El volcán Doña Juana en Nariño hizo erupción sin prevención, causando 50 muertes por quemaduras.
  2. 1936: El volcán Galeras entró en erupción tras años de intensa actividad, con testigos describiendo "una columna de humo y ceniza que se elevó muchísimo".
  3. 1949: 16 estudiantes de la Universidad de Popayán murieron escalando el cráter del volcán Puracé durante una explosión que lanzó "miles de piedras encendidas".
  4. 1985: La erupción del Nevado del Ruiz provocó una avalancha de lodo que sepultó Armero en Tolima y Caldas, constituyendo uno de los desastres naturales más recordados del país.

La información oficial señala que varios de estos sistemas volcánicos se encuentran en zonas con población cercana y antecedentes de eventos de alto impacto. La presencia de volcanes en el territorio colombiano está asociada a procesos internos de la Tierra, donde el magma asciende hacia la superficie formando estos sistemas geológicos.

La UNGRD enfatiza que la prevención y la planificación territorial son claves para reducir el impacto de eventuales erupciones, especialmente en zonas con antecedentes históricos. Aunque la ciencia permite vigilar el comportamiento volcánico, la imposibilidad de anticipar con exactitud una erupción mantiene la necesidad de estrategias de gestión del riesgo continuas y actualizadas.