La ciudad de Qinzhou, en la provincia de Guangxi, al sur de China, enfrenta una de sus peores emergencias climáticas en años. En apenas ocho horas, la región recibió más de 270 milímetros de agua, con picos de hasta 362 milímetros en puntos críticos, superando cualquier registro previo para el mes de abril.
Calles convertidas en ríos y vehículos abandonados
Imágenes impactantes que circulan en redes sociales muestran calles, viviendas y establecimientos comerciales completamente inundados. El agua alcanzó el nivel de los techos de los automóviles, muchos de los cuales quedaron abandonados con luces encendidas y puertas abiertas mientras sus ocupantes huían de la corriente. Los sistemas de drenaje colapsaron ante el volumen de agua, transformando barrios residenciales en canales navegables.
Rescates en botes y alerta roja
Los equipos de respuesta inmediata de Guangxi han desplegado botes inflables para evacuar a decenas de residentes que quedaron atrapados en los niveles bajos de edificios y locales comerciales. Las autoridades meteorológicas mantienen la alerta roja, el nivel más alto de advertencia, debido a que el suelo se encuentra saturado y el riesgo de deslizamientos es inminente.
Medidas preventivas
Como medida preventiva, el Gobierno local ordenó la suspensión inmediata de clases en todas las escuelas de Qinzhou y pidió a las empresas permitir el trabajo remoto para evitar desplazamientos. Asimismo, las autoridades recomiendan a la población permanecer en pisos altos y evitar el contacto con el agua acumulada ante el riesgo de descargas eléctricas.



