Casa se parte en dos en Bucaramanga: familia vive sobre terreno inestable por décadas
Casa se parte en dos en Bucaramanga por terreno inestable

Casa se parte literalmente en dos en barrio de Bucaramanga

En el barrio Villa Rosa de la comuna 1 de Bucaramanga, una vivienda ubicada en la manzana 3 presenta un deterioro estructural alarmante que ha provocado que la construcción se fracture progresivamente. La familia que habita el lugar, encabezada por Lilia Jaimes Mojica, lleva 20 años viviendo en esta casa junto a sus dos hijas y nietos menores de edad, enfrentando ahora una amenaza que crece bajo sus pies con cada temporada de lluvias.

Un problema geológico de décadas

El ingeniero experto en suelos Jaime Suárez explica que los barrios Villa Rosa y Villa Elena, localizados en el norte de Bucaramanga, fueron construidos hace décadas por el Instituto de Crédito Territorial sobre un coluvión. Este depósito geológico es inherentemente inestable debido a fallas activas que existen desde hace miles de años. "Se cometió el error de construir esos barrios", afirma el experto categóricamente.

La situación se agrava por varios factores concurrentes:

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram
  • El alcantarillado deteriorado que se rompe, repara y vuelve a romper cíclicamente
  • Los sismos del Nido de Bucaramanga que mantienen el suelo en movimiento permanente
  • Las temporadas de lluvias que ensanchan las grietas existentes

La Empresa Pública de Alcantarillado de Santander (EMPAS) realiza dos jornadas anuales de mantenimiento por barrio, pero según Suárez, estos esfuerzos chocan contra una realidad geológica imposible de resolver mediante cronogramas de mantenimiento convencionales.

Una familia atrapada en el peligro

Lilia Jaimes sobrevive económicamente vendiendo empanadas y papas rellenas, pero una enfermedad en la columna y diabetes le impiden trabajar regularmente. Sus hijas son quienes sostienen principalmente el hogar. La familia ya cotizó el costo de reparar la estructura, pero la cifra resulta inalcanzable para sus posibilidades económicas.

"Cuando buscó ayuda institucional, la única respuesta que recibió fue que debía irse. Sin dinero, sin salud y sin un lugar adónde ir, esa 'solución' sonó más a abandono que a ayuda", describe la situación crítica de la familia.

Uno de los niños de la familia debe levantarse cada mañana con un hueco al lado derecho de su colchón, evidencia tangible del riesgo que enfrentan diariamente.

Un problema que trasciende una sola vivienda

La casa de Lilia Jaimes no representa un caso aislado. La tubería deteriorada que socava el terreno ha comprometido otras tres viviendas del sector, cuyos dueños originales ya abandonaron sus propiedades. Magali Velázquez, líder comunitaria con 42 años de trabajo en el barrio, expresa con rabia contenida que todos merecen una vivienda digna, pero ni el alcalde ni el gobernador han visitado personalmente estas calles para constatar la gravedad de la situación.

La Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) reconoce que Villa Rosa registra un "daño histórico" y que "es un barrio construido donde nunca debió construirse". La entidad señala que la gestión directa recae en la Alcaldía de Bucaramanga como primera autoridad de gestión del riesgo.

Respuesta institucional y círculos viciosos

Didier Augusto Rodríguez León, director de la Unidad de Gestión del Riesgo de Bucaramanga, explica que se han realizado reubicaciones con apoyo del Instituto de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana de Bucaramanga (Invisbu). Sin embargo, el proceso se convierte en un círculo vicioso: una vez desalojadas las viviendas, nuevas familias en condición de pobreza las ocupan porque carecen de alternativas habitacionales.

Como resultado de consultas periodísticas, la Unidad de Gestión del Riesgo anunció una visita técnica programada para este viernes a las 9 de la mañana a la vivienda afectada. El objetivo será evaluar la infraestructura y buscar posibles soluciones. La secretaria de Infraestructura de Bucaramanga, María del Rosario Torres Vargas, añadió que esperarán los resultados de esta visita para iniciar un plan de acción concreto.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Declaratoria de riesgo incumplida

Villa Rosa es un barrio que cuenta con 40 manzanas, 1.640 casas y más de tres mil habitantes. En el año 2000 fue declarado zona de alto riesgo por el Tribunal Administrativo de Santander y el Consejo de Estado. Veintitrés años después de esa declaratoria, Lilia Jaimes y su familia continúan durmiendo en una casa que se parte literalmente en dos.

El problema geológico no se limita a Villa Rosa. Al menos cuatro sectores del norte de Bucaramanga concentran cientos de viviendas en riesgo similar:

  1. Café Madrid
  2. Villa Elena
  3. Ciudad Norte
  4. Otros sectores afectados por las mismas fallas geológicas

El Invisbu tiene proyectado el mejoramiento de 58 casas en Café Madrid y avanza en el proyecto Norte Club Tiburones II, ubicado en el barrio Regaderos de la comuna 2. En este proyecto, más de 60 apartamentos de Vivienda de Interés Prioritario destinados a familias damnificadas por riesgos no mitigables estarán listos en el primer semestre de 2026, con un avance actual del 95% en la torre 9.

Mientras tanto, en Villa Rosa, reparar no significa solucionar definitivamente el problema, sino apenas ganar tiempo frente a una realidad geológica que desafía cualquier intervención convencional. La familia de Lilia Jaimes continúa su lucha diaria por mantener un techo sobre sus cabezas, literalmente partido en dos por fuerzas naturales que llevan milenios en movimiento.