Experto internacional lanza alerta sobre futuro de las lluvias en Colombia
Las devastadoras inundaciones que mantienen en emergencia al departamento de Córdoba podrían ser solo el preludio de un panorama aún más complejo para Colombia. Johannes Jung, subinspector alemán especializado en control de incendios y gestión de desastres, ha emitido una preocupante advertencia sobre la intensificación de estos fenómenos climáticos en conversación con el diario El Tiempo.
La crítica situación en Córdoba
El departamento de Córdoba atraviesa actualmente uno de los episodios invernales más severos de los últimos años, con cifras alarmantes:
- Más de 120.000 personas damnificadas
- Aproximadamente el 80% del territorio afectado
- Al menos 24 de los 30 municipios con inundaciones severas
- Más de 40.000 hectáreas de cultivos y zonas habitadas bajo el agua
Ríos como el Sinú, el San Jorge y el Canaletes continúan desbordados, mientras autoridades locales y nacionales implementan planes de evacuación y ayuda humanitaria. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha advertido que la temporada de lluvias más intensa, normalmente prevista para marzo y abril, aún no ha llegado completamente, incrementando la preocupación en la región.
La advertencia del experto alemán
Johannes Jung, quien vivió directamente la devastadora inundación del valle del Ahr en Alemania durante 2021, aseguró que el cambio climático está modificando radicalmente el comportamiento de las lluvias. "No tengo buenas noticias: con el calentamiento global, las precipitaciones serán cada vez más fuertes y más frecuentes", afirmó el especialista.
Su advertencia se basa en una experiencia extrema. En el desastre alemán, un sistema de baja presión descargó hasta 150 milímetros de lluvia en menos de 18 horas sobre suelos ya saturados, provocando una creciente súbita que superó todas las previsiones. El resultado fue trágico: 134 personas fallecieron solo en esa región, la mayoría dentro de sus viviendas, y más de 9.000 casas quedaron destruidas o gravemente dañadas.
Límites de los sistemas de gestión del riesgo
Jung explicó que incluso países con sistemas avanzados de gestión del riesgo tienen límites claros. "El nivel del agua superó por mucho los pronósticos oficiales. Aunque Alemania cuenta con más de un millón de bomberos, no fue posible contener la magnitud del evento", señaló, recordando que el río alcanzó alturas casi duplicadas frente a lo previsto apenas un día antes.
El experto insiste en que la clave está en la anticipación. "El problema fue el tiempo. Tuvimos solo unas horas para reaccionar. Si hubiéramos contado con dos o tres días de aviso, muchas vidas se habrían salvado", explicó. No obstante, reconoció que en el escenario climático actual, esa ventana de reacción sigue siendo limitada.
Relevancia para Colombia y Córdoba
La advertencia cobra especial importancia para Córdoba, donde los suelos ya están saturados y las lluvias continúan. Jung recordó que una nube puede contener hasta 450 litros de agua por metro cuadrado y que, durante la tragedia alemana, con cerca de 200 litros, el daño fue catastrófico. "No hemos llegado al límite teórico. Estos eventos extremos ya no son excepcionales", alertó.
El especialista también subrayó la importancia de la educación y la preparación comunitaria, un aspecto que considera débil incluso en países desarrollados. Para Córdoba, el mensaje es claro: las inundaciones podrían repetirse con mayor frecuencia y severidad.
Preparación como factor clave
Mientras el departamento intenta recuperarse y atender a miles de damnificados, la experiencia internacional deja una advertencia difícil de ignorar. Como concluyó Jung ante El Tiempo: "Las lluvias van a ser más intensas y más seguidas. No se trata de si volverá a pasar, sino de cuándo. Prepararse puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte".
En el Consejo de Ministros, Ghisliane Echeverry Prieto, directora general del Ideam, explicó las causas que llevaron a la inundación en Córdoba y presentó las previsiones climáticas para esta región del país, reforzando la necesidad de preparación ante eventos meteorológicos extremos.



