La muerte de Julia Isabel Quito, de 79 años, no solo es un hecho inusual y trágico, sino que abre un debate sobre la responsabilidad en las vías y la eficiencia de los servicios de emergencia en Bogotá. El pasado viernes 17 de abril, lo que parecía una diligencia rutinaria terminó en fatalidad cuando una llanta que rodaba a gran velocidad por una pendiente del barrio Perdomo Alto, en Ciudad Bolívar, impactó de lleno contra la mujer.
Negligencia en cadena
Mientras las autoridades manejan la hipótesis de que el neumático se desprendió de un camión, el foco de la crítica se ha desplazado hacia la respuesta médica. Fernando García Quito, hijo de la víctima, denunció en Alerta Bogotá que la burocracia y los protocolos le ganaron la carrera a la vida de su madre. “Se perdió mucho tiempo”, afirmó García, señalando que los minutos desperdiciados por el cuerpo médico en trámites antes del traslado fueron fundamentales para el desenlace fatal. Según su relato, la rigidez del sistema de ambulancias impidió una atención oportuna que, quizás, habría cambiado la historia.
Llantas a la deriva
El caso también pone bajo la lupa a los talleres y montallantas del sector. La policía investiga de dónde provino el objeto que, transformado en un proyectil por la inclinación de la vía, no le dio tiempo de reacción a la adulta mayor. Mientras el trauma para la familia García Quito apenas comienza, queda en el aire la pregunta de quién responde por los elementos mecánicos que circulan sin control por las empinadas calles del sur de la capital.
Mientras la familia sobrelleva el trauma de haber perdido a su pilar de una forma tan violenta, las autoridades de tránsito y la Policía Metropolitana de Bogotá intentan dar con el origen del neumático. La hipótesis principal apunta a que la llanta se zafó de un camión que transitaba por la zona alta del barrio, pero no se descarta que haya rodado desde algún taller o montallantas de los que abundan en Ciudad Bolívar.
Llamado urgente a talleres
Precisamente, a raíz de este caso, las autoridades han hecho un llamado urgente a los dueños de talleres mecánicos para que no dejen llantas a la deriva o mal aseguradas en las aceras, ya que en zonas de alta pendiente como el Perdomo, cualquier objeto suelto puede transformarse en una trampa mortal. La comunidad exige respuestas y mayor control en las vías para evitar que tragedias como esta se repitan.



