Factores climáticos y vulnerabilidades explican devastación en Córdoba según Ideam
Las lluvias excepcionales que convirtieron a Córdoba en el epicentro de la emergencia invernal no se explican únicamente por la cantidad de precipitación registrada, sino por una convergencia de factores climáticos atípicos y vulnerabilidades históricas del territorio. Así lo explicó Ghisliane Echeverry Prieto, directora general del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), al analizar por qué esta región del Caribe fue la más afectada, pese a que las lluvias también se extendieron a otras zonas del país.
Convergencia de amenazas climáticas y vulnerabilidades territoriales
"Córdoba tuvo mayores precipitaciones que otras regiones", reconoció la directora del Ideam. Sin embargo, aclaró que el impacto del desastre no puede atribuirse solo a la intensidad de las lluvias. "El aumento del riesgo de desastre tiene también que ver con las vulnerabilidades del territorio, con la ordenación del territorio, con la afectación de los cauces de los ríos y con una serie de factores que hacen que una amenaza climática inusual y atípica termine exacerbando el desastre", señaló.
Según Echeverry, esta combinación de una amenaza climática muy fuerte con territorios que presentan alteraciones, degradaciones y vulnerabilidades acumuladas explica por qué en Córdoba las consecuencias fueron más severas que en otros departamentos donde también se presentaron precipitaciones intensas. "Esa amenaza encuentra el territorio con diferentes vulnerabilidades, lo que hace que se magnifique el impacto del desastre", afirmó.
Contexto de emergencia nacional sin precedentes
El contexto en el que se producen estas declaraciones es el de una emergencia climática nacional sin precedentes recientes. De acuerdo con los balances consolidados por el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, el paso del segundo frente frío en menos de ocho días, sumado a una temporada de lluvias atípica, ha dejado:
- 69.000 familias damnificadas
- 22 personas fallecidas
- 9 heridas y 3 desaparecidas
- Afectaciones en 16 departamentos y 104 municipios
Córdoba se mantiene como la zona cero, con más de 50.000 familias afectadas, mientras la cuenca del río Sinú permanece en alerta roja y el embalse de Urrá I opera por encima de su cota de rebose.
Fenómenos meteorológicos coincidentes y calentamiento global
Para la directora del Ideam, la explicación del fenómeno debe analizarse también desde una perspectiva más amplia. "Enero estuvo con lluvias por encima de lo normal, bastante inusuales para un mes que suele ser el más seco del año, sobre todo para la región Caribe y la región Andina", recordó. Estas lluvias persistentes, que se mantuvieron durante varias semanas, impactaron los caudales y niveles de los ríos, preparando el terreno para que el frente frío generara consecuencias aún más graves.
Echeverry explicó que esas precipitaciones de enero estuvieron asociadas a múltiples fenómenos meteorológicos que coincidieron al mismo tiempo:
- Condiciones de La Niña, aunque no una declaratoria formal
- Temperaturas más frías en el Pacífico que generan lluvias en el país
- Fenómenos convectivos como la oscilación de Madden y Julian
- Una baja presión en el Caribe y varias vaguadas
"Que todos esos fenómenos se instalen juntos, sobre todo en enero, es lo que hace que aumenten las lluvias", explicó.
Sobre ese escenario ya alterado, llegó el frente frío proveniente del hemisferio norte. "Ese frente frío exacerba la situación y genera un pico de precipitaciones que marcó récords históricos en varias regiones, pero principalmente en Córdoba, donde las lluvias en periodos cortos de 24 horas fueron mucho más altas que en otras zonas", sostuvo la directora del Ideam.
Relación con el calentamiento global y perspectivas futuras
En una lectura de mayor escala, Echeverry relacionó estos eventos con el calentamiento global. "Hemos tenido los tres años más calientes registrados, con 2023, 2024 y 2025 cerrando con temperaturas muy altas. Ya hemos superado los 1,5 grados Celsius, lo que implica una alteración muy compleja de las condiciones climáticas como las conocíamos", advirtió.
Según explica la experta, mayor temperatura significa mayor energía en la atmósfera, lo que altera las dinámicas atmosféricas a escala global. "La atmósfera es un solo fluido; lo que ocurre en una parte del planeta puede tener repercusiones en otra", subrayó.
En ese contexto, detalló que durante el invierno del hemisferio norte es normal la presencia de frentes fríos, pero lo inusual es su intensidad y alcance. "No son eventos nuevos, pero han descendido mucho más de lo que suelen hacerlo, llegando con fuerza al Caribe y generando impactos inéditos", dijo, al recordar que estos sistemas incluso marcaron récords históricos de bajas temperaturas en países como Cuba y República Dominicana antes de incidir en Colombia.
Estabilización climática de corta duración
Frente a lo que viene, la directora del Ideam envió un mensaje de cautela, aunque descartó nuevos picos extremos de lluvia en el corto plazo. "No esperamos en los próximos días otro pico de precipitación. No hay otros frentes fríos que estén incidiendo sobre el territorio nacional, ni se ve ninguno para la próxima semana", aseguró.
Lo que sí se espera es una estabilización hacia las condiciones normales de febrero, lo que significa comportamientos distintos según la región. "El Chocó no se va a secar, va a seguir lloviendo, pero se instalarán las condiciones normales para este mes", explicó.
Sin embargo, advirtió que la tregua será corta. "En marzo empieza la transición hacia la temporada de más lluvias, especialmente en el Caribe y la región Andina. La disminución de lluvias no va a ser muy extensa y se va a juntar con la siguiente temporada, lo que puede generar impactos acumulados", señaló. Además, recalcó que las inundaciones persistirán, porque los ríos requieren tiempo para estabilizarse.
Así, aunque el país entra en una fase de relativa estabilización climática, la emergencia está lejos de terminar. Las vulnerabilidades estructurales, sumadas a un clima cada vez más extremo, mantienen a regiones como Córdoba bajo una presión constante, en un escenario que, según el propio balance oficial, solo encuentra comparación en tragedias históricas como la ocurrida en el canal del Dique en 2010.



