Los habitantes del corregimiento La Palma de Gámbita amanecieron entre el agua este 8 de mayo, tras el desbordamiento de los ríos Ubasa y Chuqueque. La noche del miércoles fue de zozobra para los residentes, quienes viven en constante riesgo por estos afluentes que en el último mes se han desbordado con frecuencia, aunque es la primera vez que el agua llega a las calles de esta pequeña jurisdicción.
Recorrido de funcionarios para evaluar daños
En la mañana del jueves, los funcionarios de la administración municipal recorrieron el corregimiento y sus veredas para calcular las pérdidas y los daños. Luis Pedraza Salazar, alcalde del municipio, informó que cerca del 70% de las viviendas se inundaron, afectando a unas 300 familias residentes en el corregimiento.
Dos semanas atrás, el mandatario ya había advertido sobre los riesgos que enfrentaba esta comunidad por el desbordamiento del río Ubasa, que inundaba por completo la vía entre La Palma y Arcabuco, en el kilómetro 1, por donde transitan desde niños que van al colegio hasta personas con su producción del campo.
Problemática creciente: el agua llega a las viviendas
Ahora, la problemática es mayor porque el agua llegó a las viviendas. María Téllez Rojas, habitante del municipio, señaló que en las últimas semanas el río Chuqueque se desborda día por medio en la parte baja del corregimiento, mientras que el Ubasa lo hace en la parte alta.
Aunque la fuerza del agua no generó pérdidas humanas ni destruyó viviendas, sí dañó enseres. Sin embargo, lo más preocupante es el miedo a que el fenómeno se siga presentando debido a las lluvias en la parte alta de las corrientes. La única alternativa para mitigar el riesgo es dragar los ríos.
Impacto en la producción ganadera
El alcalde Salazar recordó que el problema es más complejo porque esta es una zona dedicada a la producción de ganado, especialmente de lechería. El agua invade los terrenos de pastoreo, daña el principal insumo para alimentar a los animales y los bovinos están expuestos a ser arrastrados por la corriente, como ya ha ocurrido en los últimos días. En la zona se estima que hay 1.500 reses.
Llamado urgente para dragar los ríos
Con una declaratoria de emergencia para facilitar la llegada de ayuda, la única solución es dragar los ríos. Sin embargo, el municipio no cuenta con la maquinaria necesaria, por lo que se hace un llamado urgente al departamento y a la Nación antes de que la situación escale y se presente una emergencia mayor.
Eduard Sánchez Ariza, director de la Oficina de Gestión y Atención de Riesgos y Desastres de Santander, expresó que hace unas semanas estuvo en el municipio y conoce la situación, aunque al momento de la consulta no había sido notificado de la última emergencia. El funcionario indicó que el departamento tiene 14 municipios con maquinaria amarilla para atender calamidades por el invierno, y calcula que en ocho días, cuando terminen los trabajos en otros lugares, la llevarán a municipios como Gámbita que también requieren atención.



