La furia del invierno arrasa con hogares en Córdoba
Sin previo aviso y con una fuerza implacable, las aguas inundaron miles de viviendas en barrios como El Dorado y Vallejo de Montería, capital del departamento de Córdoba. Calles enteras quedaron sumergidas bajo la furia de las lluvias que azotan la región Caribe colombiana, específicamente en la zona alta de Urrá. Familias completas se vieron obligadas a abandonar sus hogares con lo poco que pudieron rescatar, mientras un equipo periodístico documentaba los rostros de esta tragedia invernal.
Historias de pérdida total
María de la Cruz Jennery Contreras, una mujer de aproximadamente 70 años, no puede contener las lágrimas al relatar cómo perdió todo lo que tenía en cuestión de minutos. Residente del barrio El Dorado, describe cómo la creciente llegó en un "abrir y cerrar de ojos", sin dar tiempo para salvar pertenencias.
"Lo perdimos todo. No logramos sacar nada, solamente una neverita, que fue lo único que alcanzamos a sacar. La ropa, los colchones, las camas, todo se perdió. Todo quedó dentro de la casa", contó con voz quebrada por la emoción. La mujer, alojada temporalmente en la institución educativa San José, uno de los albergues más grandes de Montería, explica que estaban desprevenidos cuando la corriente los sorprendió.
Falta de ayuda y clamor desesperado
Desde el albergue, María de la Cruz hace un llamado urgente a las autoridades: "Que ayuden a toda la población que hoy no tenemos dónde vivir. Perdimos los enseres, la casa quedó inundada, todo quedó bajo el agua". Revela que no han recibido ningún tipo de asistencia oficial -ni mercados ni otros apoyos- y que actualmente se encuentran refugiados en casa de una hija en el pueblo Carrizal.
Su dolor se profundiza al recordar que la vivienda afectada era donde había vivido toda su vida: "Los ahorros de toda una vida se fueron. Todo quedó acabado". Las puertas destruidas, la estructura dañada y las pertenencias perdidas conforman el panorama desolador que enfrenta junto a cientos de familias más.
Campesinos también afectados
La tragedia no se limita a las zonas urbanas. En los baldíos de Berlín, familias campesinas sufrieron pérdidas devastadoras que incluyen sus medios de subsistencia. Emildo Ramos relata cómo el agua alcanzó entre tres y cinco metros de altura, imposibilitando cualquier intento de rescate.
"Somos varias familias campesinas afectadas. A raíz de esta inundación, de esta creciente, lo perdimos absolutamente todo", explica Ramos. Los animales que garantizaban su alimentación -cerdos, gallinas, patos, pavos- perecieron en la inundación, al igual que mascotas y pertenencias valiosas.
Solidaridad en medio del caos
En contraste con la desesperación, surge la solidaridad de personas como Jhon Jairo Forero Salas, conocido como Jhon Bololó, un estilista que junto a nueve profesionales más ofrece servicios gratuitos a los afectados en los albergues. "Mirar con amor a nuestro prójimo, ponernos en los zapatos de los demás y llevar un granito de arena donde están las personas que de verdad lo necesitan", expresó sobre su labor voluntaria.
Respuesta institucional
Mientras tanto, la Gobernación de Córdoba y las alcaldías municipales trabajan en conjunto para censar a las familias afectadas y coordinar la entrega de ayudas humanitarias. La emergencia ha dejado más de 120 funcionarios de la Rama Judicial afectados, evidenciando la magnitud del desastre.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha dado un leve respiro al anunciar una disminución temporal de las lluvias, pero advierte que las condiciones de inundación persistirán en la región, manteniendo en alerta a las autoridades y comunidades.
Las imágenes capturadas por el equipo periodístico muestran a personas caminando entre aguas turbias, rescatando lo poco que queda de sus hogares, mientras otros se transportan en canoas y lanchas por calles convertidas en ríos. Un soldado del Ejército Nacional incluso rescató y adoptó a un cachorro durante las labores de auxilio, gesto que contrasta con la dureza del panorama general.