Tormenta invernal histórica azota el noreste estadounidense con consecuencias devastadoras
Una tormenta de nieve de proporciones históricas continúa afectando severamente al noreste de Estados Unidos, donde los gobernadores de ocho estados han declarado formalmente situación de emergencia ante la magnitud del fenómeno meteorológico. Más de 40 millones de personas se enfrentan a condiciones extremas que han paralizado gran parte de la región.
Impacto inmediato y medidas de emergencia
Los estados de Connecticut, Delaware, Maryland, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Pensilvania y Rhode Island han activado protocolos de emergencia ante una tormenta que ha depositado hasta 90 centímetros de nieve en algunas zonas, acompañada de ráfagas de viento que alcanzan los 90 km/h y una visibilidad drásticamente reducida. Desde las primeras horas del lunes, se registraron:
- Cancelación de más de 6.000 vuelos con origen o destino en Estados Unidos
- Corte de electricidad en aproximadamente 570.000 hogares
- Suspensión del transporte público en múltiples jurisdicciones
- Cierre de escuelas, servicios municipales y comercios en toda la región
El aeropuerto de Providence, en Rhode Island, estableció un récord histórico al registrar 83 centímetros de acumulación de nieve, con pronósticos que indicaban la posibilidad de alcanzar los 90 centímetros durante la tarde. En la ciudad de Nueva York, donde cayeron entre 40 y 50 centímetros de nieve, las autoridades restringieron inicialmente la circulación de vehículos no esenciales, aunque posteriormente la autorizaron con advertencias sobre condiciones peligrosas.
Respuesta de las autoridades y afectación ciudadana
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, declaró en conferencia de prensa que "según las previsiones actuales, lo peor ya ha pasado", aunque advirtió sobre la posibilidad de acumulaciones adicionales de entre cuatro y siete centímetros. Mamdani destacó que no se tenían registros de fallecimientos relacionados con la tormenta en espacios públicos de la ciudad.
Michelle Wu, alcaldesa de Boston, ordenó el cierre de todas las escuelas públicas y edificios municipales, instando a la población a "planificar con antelación, mantenerse seguros y abrigados, y permanecer fuera de las carreteras". Grandes urbes como Nueva York, Filadelfia y Boston habilitaron centros de calefacción para personas que pudieran quedar atrapadas en exteriores debido a las temperaturas extremas.
Consecuencias a largo plazo y reacciones ciudadanas
Esta tormenta representa la segunda gran afectación invernal que sufre la costa este del país en menos de un mes, generando frustración entre parte de la población. Vincent Greer, residente de Wildwood, Nueva Jersey, expresó su cansancio: "Estoy harto. No quiero ver ni un copo más de nieve", mientras retiraba la nieve acumulada frente a su edificio.
Sin embargo, otros ciudadanos encontraron belleza en el fenómeno. Chris Crowell, de 45 años, comentó en la Grand Central Station de Nueva York: "Tanta nieve, es simplemente preciosa". El Servicio Meteorológico Nacional había emitido advertencias adicionales sobre riesgo de inundaciones en ciertas zonas de Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts.
La tormenta llega poco después de que el este del país recuperara cierta normalidad tras el paso devastador de otro frente frío que causó más de 100 muertes. Las autoridades mantienen vigilancia constante mientras evalúan los daños y coordinan los esfuerzos de recuperación en una región que enfrenta uno de los inviernos más desafiantes de las últimas décadas.