Colombia revive el terror de las minas antipersonal: aumento del 11% en incidentes desde 2021
Este 4 de abril, cuando el mundo conmemora el Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal, Colombia enfrenta una alarmante realidad: estos artefactos explosivos han repuntado significativamente desde 2021, revirtiendo los avances logrados tras el Acuerdo de Paz de 2016.
Un soldado que perdió su pie y encontró su voz
El 25 de abril de 2009, el soldado Jhon Freddy Borrero sintió un presentimiento extraño. Aunque era conocido por su hiperactividad en el pelotón, esa mañana en el Meta se resistía a levantarse. "Era como si no dependiera de mí. No me podía parar", recuerda. Cuando finalmente se unió a la marcha, pisó exactamente donde pisaba el soldado adelante, como tratando de adivinar el terreno.
A las 9:00 de la mañana, mientras bordeaban un cerro, su pierna derecha activó una mina antipersonal. "Sentí el bombazo. Me levantó. Quedé aturdido", describe. Al intentar pararse, comprendió que había perdido su pie. Hoy, transformado en el cantante de bachata John Freddy Santos, su historia simboliza las miles de vidas mutiladas por estas armas.
Las cifras que preocupan
Desde 1990, más de 12.600 personas han sido víctimas de minas antipersonal en Colombia: más de 10.000 heridos y 2.300 fallecidos. Tras la firma del Acuerdo de Paz, las víctimas anuales se redujeron de miles a decenas, pero la tendencia ha cambiado.
Un informe de Insight Crime revela que en 2024 se reportaron 998 incidentes relacionados con minas antipersonal y municiones sin explotar, representando un aumento de más del 11% frente al año anterior. Esta tendencia al alza se mantiene desde 2021.
El coronel Leonardo Fabio Cárdenas Ortega, comandante de la Brigada de Desminado Humanitario, advierte: "Las minas nunca han dejado de usarse. Las utilizan para frenar el avance de la Fuerza Pública, pero hoy hay un cambio: también se usan para enfrentarse entre los mismos grupos armados irregulares".
Nuevos escenarios del conflicto
La disputa por economías ilegales como la minería y el narcotráfico ha multiplicado el uso de estas bombas, que ahora afectan no solo a soldados, sino también a civiles e incluso a los mismos guerrilleros que las instalan. A esto se suma una peligrosa innovación: drones que lanzan explosivos en los campos. Algunos detonan, otros no, quedando activos cerca de escuelas, fincas y carreteras.
Camilo González Posso, presidente de Indepaz, identifica regiones críticas:
- Catatumbo, Norte de Santander: donde se enfrentan el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc
- Zona de reserva campesina del Pato-Balsillas: donde la Segunda Marquetalia ha documentado uso de minas y drones
- Caquetá, Guaviare, bajo Caguán y Cauca: comunidades indígenas alertan sobre incremento del minado
"Esto configura un escenario más complejo y riesgoso para la población civil", insiste González Posso.
El desminado humanitario bajo amenaza
El desminado humanitario había logrado devolverle gran parte de su territorio a la gente. Según cifras oficiales, 912 municipios están libres de sospecha de minas, y se han entregado 37 zonas y veredas completamente limpias. Sin embargo, el recrudecimiento del conflicto ha revertido estos avances.
Actualmente, 118 municipios están en proceso de desminado y 92 siguen pendientes. En regiones como Jamundí, Valle del Cauca, las operaciones de desminado se han suspendido por falta de seguridad.
"Antes trabajábamos en áreas consolidadas. Hoy ya no existen", explica el coronel Cárdenas. La Brigada ahora debe zonificar municipios, trabajando solo en pequeños territorios donde no llega la guerra.
Las víctimas cambian, el dolor permanece
Un dato particularmente preocupante: 2023 fue el año con más niños y adolescentes afectados desde la firma del Acuerdo de Paz. Fernando Aguirre, quien trabaja en rehabilitación de heridos en Cali, sentencia: "Cada vez vemos más civiles afectados. Si esto no se detiene, Colombia puede volver a escenarios que ya conoce demasiado bien".
Durante mucho tiempo, Colombia fue el segundo país con más víctimas de minas en el mundo, solo superado por Afganistán, donde la mayoría de las víctimas son civiles.
"El combatiente perfecto"
A las minas las llaman "el combatiente perfecto". Pueden estar bajo tierra, en el agua o colgadas de ramas de árboles. Se camuflan con metal, tubos de PVC o madera. Y su costo es mínimo: con menos de 20.000 pesos se puede fabricar una y marcar una vida para siempre.
Desde la Acción Integral contra Minas explican sin dudarlo: una mina no tiene un objetivo específico. Puede afectar a cualquiera: un niño, una mujer embarazada, un campesino, un soldado. Por eso es una de las armas más cuestionadas por el Derecho Internacional Humanitario.
Un mensaje desde la experiencia
Jhon Freddy Borrero, ahora John Freddy Santos, lanza este mes su nuevo sencillo "El dolor de una traición". Después de perder parte de su pierna, encontró en la música y la fe un nuevo camino. Hoy hace parte de un coro en El Cerrito, Valle, y su mensaje es claro:
"Ojalá los grupos armados cambien ese pensamiento. Con las minas no vamos a llegar a ninguna parte. Tenemos que vernos como hermanos. Porque así como me pasó a mí… hoy le puede pasar a cualquiera".
En un país que vuelve a llenarse de minas, su historia es tanto un testimonio de superación como una advertencia urgente. Porque en Colombia, otra vez, el miedo está enterrado bajo tierra.



