Entre el 24 y 25 de abril, el sur del país se vio afectado por una jornada de 26 ataques terroristas que dejaron una estela de destrucción y luto. La serie de atentados inició con la explosión de un bus escolar contra un batallón militar en la ciudad de Cali, Valle del Cauca, y alcanzó su punto máximo cuando un cilindro bomba cayó sobre una buseta en el sector de El Túnel, en Cajibío, Cauca. Este último ataque provocó un cráter en la vía Panamericana, matando a 20 personas y dejando heridas a más de 36, entre ellas cinco menores de edad.
Detalles de los ataques
Los 26 atentados terroristas ocurridos el 24 de abril se concentraron inicialmente en la capital del Valle y se extendieron hacia el departamento del Cauca. Las autoridades investigan la posible participación de disidencias de las Farc, en particular de los grupos liderados por alias "Marlon" y alias "Iván Mordísco", así como de Jaime Martínez, señalado como uno de los cabecillas de la violencia en la región.
Reacciones y consecuencias
El gobierno nacional condenó enérgicamente los hechos y desplegó unidades militares y policiales para reforzar la seguridad en las zonas afectadas. Las comunidades del sur del país exigen medidas urgentes para frenar la ola de violencia que ha cobrado la vida de civiles inocentes. Los hospitales de la región trabajan al límite de su capacidad para atender a los heridos, mientras las familias de las víctimas claman por justicia.
Los atentados han generado un profundo impacto en la opinión pública y han reavivado el debate sobre la seguridad en regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado. Organizaciones de derechos humanos han instado al Estado a garantizar la protección de la población civil y a investigar a fondo estos crímenes.



