Catatumbo en alerta máxima: expansión de grupos armados amenaza con nueva crisis humanitaria
Catatumbo en alerta por expansión de grupos armados y fin de treguas

Catatumbo enfrenta nueva amenaza de escalada violenta pese a refuerzos de seguridad

La región del Catatumbo, en Norte de Santander, se encuentra nuevamente al borde de una crisis humanitaria. Pese al aumento de presencia de la fuerza pública, la zozobra persiste entre las comunidades que enfrentan la expansión territorial de grupos armados ilegales.

Alerta temprana por vulneración de derechos humanos

La Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana de Inminencia 007 de 2026 ante el "grave riesgo de vulneraciones a los derechos humanos a causa de la acelerada expansión territorial" de grupos armados. La defensora Iris Marín expresó su preocupación mediante redes sociales con un contundente: "Catatumbo nuevamente..."

Según la entidad, la situación se ha agravado con la llegada de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) a Norte de Santander, donde libran una batalla con el Clan del Golfo que ya se extendía por semanas en zonas rurales de Santa Marta.

Cuatro grupos armados convergen en territorio estratégico

Lina Mejía, coordinadora de Vivamos Humanos, explica que actualmente se configura "el cruce de cuatro grupos armados con sus propias guerras" que podrían encontrarse en el camino. Estos incluyen:

  • Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN)
  • El Clan del Golfo
  • El Frente 33 de las disidencias de las FARC
  • El Ejército de Liberación Nacional (ELN)

"Se convierte en un 'caldo de cultivo' para que esa presencia termine chocando en algún momento con otros grupos", alerta Mejía sobre este escenario de múltiples actores armados.

Expansión documentada y manifestaciones concretas

La Defensoría ha documentado retenes ilegales e interceptación del transporte público por parte de estos grupos. En un incidente ocurrido el 19 de enero, individuos armados intimidaron a pasajeros y marcaron vehículos con insignias del grupo ACSN.

Geográficamente, la conexión entre la Serranía del Perijá y Catatumbo representaría para los grupos armados un corredor amplio para ejercer control territorial en varios departamentos, así como para el tráfico de armas, drogas y otras economías ilegales.

Fin de treguas electorales agrega incertidumbre

El riesgo de una nueva escalada se incrementa con el fin de las treguas electorales. Aunque el ELN no pactó directamente una tregua con el Gobierno -pues su mesa de diálogo está suspendida desde enero de 2025-, esta guerrilla también anunció un cese al fuego unilateral para los comicios.

"Definitivamente podemos retornar a la situación de crisis humanitaria que se viene presentando", advierte Mejía. "No es que haya pausado por estos días, pausaron las armas, pero finalmente hay situaciones que ya se venían presentando y que persisten".

Consecuencias humanitarias potencialmente devastadoras

Las consecuencias podrían replicar el escenario de enero de 2025, cuando la escalada del conflicto dejó en Catatumbo una crisis humanitaria marcada por:

  1. Inseguridad alimentaria severa
  2. Interrupciones en el acceso a la educación
  3. Graves afectaciones al sistema de salud regional
  4. Presencia de minas antipersonal
  5. Restricciones a la movilidad comunitaria

La Defensoría también alerta sobre la "imposición de toques de queda de facto y regulación de la conducta social", así como sobre la "extorsión sistemática a comerciantes, ganaderos y pequeños emprendimientos de mujeres cabeza de familia".

Expansión más allá del Catatumbo

Álvaro Jiménez, jefe negociador del Gobierno en la mesa con el grupo que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia, advierte que la expansión del Clan del Golfo no se limita al Catatumbo. Según sus observaciones, este fenómeno también se está presentando hacia departamentos como Caldas y el norte del Valle del Cauca.

Cada movimiento de estos grupos armados y su reconfiguración acerca a la región de Norte de Santander a una crisis humanitaria que ya conoce demasiado bien. El riesgo palpable es que Colombia vuelva a presenciar un Catatumbo devastado por la guerra, repitiendo ciclos de violencia que parecen no tener fin.