Municipio de Briceño vive nueva crisis humanitaria por enfrentamientos armados
Por segunda vez en lo que va del año, el municipio de Briceño, en el departamento de Antioquia, se ha convertido nuevamente en el epicentro de una compleja y peligrosa tensión entre grupos armados ilegales. Esta situación ha generado una profunda zozobra entre los habitantes de la zona rural, desencadenando un desplazamiento masivo hacia el casco urbano en busca de seguridad y protección.
Cifras alarmantes de desplazamiento forzado
Según el registro más reciente proporcionado por la Secretaría de Seguridad de Antioquia, ya son 163 personas, pertenecientes a 86 grupos familiares, las que han abandonado sus hogares en veredas como Travesías, Pueblo Nuevo, El Roblal y El Orejón. Estas familias han llegado hasta el área urbana de Briceño, escapando de la violencia que azota sus territorios.
Origen de la violencia: amenazas y ataques con explosivos
El detonante de esta nueva crisis se remonta a la tarde del pasado domingo, cuando comenzó a circular un audio verificado por las autoridades. En la grabación, un miembro del frente 36 de las disidencias de las FARC anunciaba el inicio de ataques con explosivos contra integrantes del Clan del Golfo. Este mensaje generó un clima de terror inmediato entre la población civil.
El secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Eduardo Martínez, confirmó la gravedad de la situación al revelar que un combatiente murió tras ser víctima de un dron cargado con explosivos. Este incidente subraya la peligrosidad y la sofisticación de los métodos empleados por los grupos armados en la región.
Respuesta de las autoridades: refuerzos militares y medidas de control
Ante este complejo panorama, las autoridades han activado protocolos de emergencia. Tras un consejo de seguridad realizado en las últimas horas, el Ejército Nacional se comprometió a reforzar sus capacidades en la zona afectada. "El Ejército se compromete a enviar un componente más de militares a la zona. La zona tiene que tener en cuenta que el ejército no puede estar en un solo sitio, y menos en una jurisdicción donde hay permanente enfrentamiento y ataques de los bandidos del treinta y seis a la fuerza pública. Ellos se tienen que estar moviendo", aseguró el secretario Martínez.
Por su parte, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, insistió en la necesidad de medidas contundentes. "Mejor forma de habilitarle, como ha acontecido en otras ocasiones, el retorno a estas familias, o incluso que muchas que tengan que evitar el desplazamiento, es haciendo un control efectivo del área por parte de la fuerza pública y poniendo a correr a los bandidos que delinquen", indicó el mandatario, sugiriendo la posibilidad de operaciones militares más agresivas.
Medidas de la Alcaldía de Briceño para garantizar el orden público
En espera de la eventual llegada de más personas desplazadas, la Alcaldía de Briceño ha adoptado una serie de medidas estrictas para garantizar el orden público en la zona urbana. Estas disposiciones incluyen:
- Cierre de establecimientos comerciales desde las 8:30 p.m. de cada día.
- Toque de queda nocturno entre las 9:30 p.m. y las 5:30 a.m.
- Ley seca desde las 8:00 p.m., prohibiendo la venta y consumo de bebidas alcohólicas.
Estas acciones buscan prevenir disturbios y proteger a la población civil, tanto residentes como desplazados, durante este período de alta tensión y vulnerabilidad.
Contexto de una disputa territorial sangrienta
La actual crisis en Briceño no es un hecho aislado, sino parte de una sangrienta disputa por el control del territorio que se ha extendido por varios meses. Los enfrentamientos entre las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo han creado un ciclo de violencia que afecta directamente a las comunidades, obligándolas a abandonar sus tierras y medios de vida.
La situación en Briceño refleja los desafíos persistentes de seguridad en varias regiones de Antioquia, donde la presencia de grupos armados ilegales continúa generando desplazamiento forzado, víctimas y un clima de incertidumbre entre la población civil. Las autoridades locales y departamentales enfrentan el reto de brindar protección efectiva mientras buscan soluciones duraderas para el retorno seguro de las familias afectadas.



