El suroccidente de Colombia vivió momentos de máxima tensión tras confirmarse el hallazgo de cinco personas que permanecían con paradero desconocido luego de un ataque armado en la vereda La Paila, jurisdicción de Corinto, Cauca. Un grupo armado interceptó e incineró un vehículo perteneciente a la industria agroindustrial. Los ocupantes, en una maniobra desesperada por salvar sus vidas, lograron evadir a los atacantes y ocultarse entre los cultivos de caña de azúcar.
Operativo de rescate con tecnología de punta
De acuerdo con el reporte oficial de las Fuerzas Militares, los trabajadores se internaron en la espesura de los cañaduzales para evitar ser interceptados por hombres que presuntamente integran las disidencias de las Farc que operan en este sector estratégico del departamento. La densa vegetación sirvió como escudo temporal mientras se coordinaba la respuesta estatal desde el aire y la tierra.
La recuperación de estos ciudadanos no fue un proceso azaroso. El despliegue incluyó la participación activa de la Tercera División del Ejército Nacional, que inició un barrido terrestre minucioso. No obstante, el factor determinante para el éxito de la misión fue el uso de tecnología de punta. Drones tipo Scan Eagle, pertenecientes a la Fuerza Aeroespacial Colombiana, sobrevolaron el área de conflicto de manera ininterrumpida para identificar cualquier rastro de los desaparecidos.
Estos sistemas de vigilancia aérea cuentan con lentes de alta precisión que permitieron a los operadores detectar el punto exacto donde se ocultaban los funcionarios del ingenio Castilla. Una vez obtenidas las coordenadas geográficas, se transmitieron en tiempo real a las unidades de superficie. La coordinación entre las ramas de las fuerzas de seguridad facilitó que los uniformados llegaran al sitio exacto de manera segura y oportuna.
Violencia empaña el rescate
A pesar del éxito del rescate, la jornada se vio empañada por la violencia que precedió al hallazgo. En el mismo ataque donde fueron retenidos brevemente otros empleados, perdió la vida Juan Carlos Ceballos, de 47 años, quien se desempeñaba como supervisor de seguridad para una firma vinculada a Asocaña. Además de esta víctima mortal, las autoridades confirmaron que otro trabajador resultó herido y debió recibir atención médica tras el hostigamiento.
Desde el gremio azucarero, la situación ha generado una profunda preocupación por la integridad de quienes laboran en el campo. Claudia Calero, presidenta de Asocaña, calificó el evento como inaceptable y subrayó la crítica situación de orden público que enfrentan el norte del Cauca y el sur del Valle. La directiva enfatizó que los ataques directos contra la población civil y los trabajadores rurales exigen una intervención más rigurosa por parte del Gobierno Nacional.



