Un grupo de científicos ha desarrollado un método electroquímico que permite medir con precisión el sabor del café, según un estudio publicado en la revista Nature Communications. Este avance podría revolucionar la industria cafetera al permitir un control de calidad sin precedentes y la posibilidad de seleccionar una taza de café con un perfil de sabor específico.
Factores que influyen en el sabor del café
El sabor del café depende de múltiples factores, desde la altitud y el suelo donde se cultiva hasta el clima y la sombra de cultivos cercanos. También influyen el procesamiento, la tostión, el tiempo entre la molienda y la preparación, la temperatura del agua y la técnica utilizada. Estas variables definen el conocido "perfil" de una taza de café.
El estudio científico
Los investigadores utilizaron un potenciostato, un aparato comúnmente empleado para medir corriente en baterías o paneles solares, para aplicar pequeñas cargas eléctricas al café y tomar mediciones. Descubrieron que la cantidad de corriente que acumulan o liberan ciertas moléculas del café está directamente relacionada con su intensidad y el color del tueste de los granos.
Este método permite asignar una calificación numérica a cada característica del café, lo que facilita conocer el perfil del grano antes de la molienda y preparación, garantizando tazas con sabores similares. Los autores del estudio, en entrevista con la Agencia Sinc, señalaron que esta herramienta podría ser clave para la industria, ya que permitiría un control de calidad y sabor muy preciso en cada preparación.
Implicaciones futuras
Si se confirma la precisión del método con más estudios, los consumidores podrían pedir una taza de café con un número determinado para elegir su intensidad y sabor. Esto representaría un avance significativo en la personalización de la experiencia cafetera.
El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo, con más de 2.000 millones de tazas preparadas diariamente. Su producción, concentrada en países como Brasil, Colombia y Etiopía, sostiene económicamente a 125 millones de personas. Este nuevo método podría beneficiar tanto a productores como a consumidores, optimizando la calidad y consistencia del producto.



