Las falacias han sido parte de la argumentación desde tiempos de la Antigua Grecia. Apenas reconocemos argumentos erróneos a pesar de su enorme poder en nuestras vidas. Un argumento inválido pero convincente se llama 'falacia'. Son errores tan frecuentes y engañosos que tienen nombres propios. Desde Aristóteles identificamos una veintena; hoy reconocemos más de 250.
Falacia de la ignorancia o Ad Ignorantiam
Una falacia muy común en regímenes de facto y entre vendedores de misterios es la falacia de la ignorancia o Ad Ignorantiam. Ocurre cuando de algo que no sabemos extraemos una conclusión. Los ufólogos la aman: ¿Alguien ha demostrado que los extraterrestres no hayan venido a la Tierra? ¡No! Por lo tanto, están acá. Del hecho de que no se tengan pruebas de su 'no visita' no se sigue lo contrario. Simplemente no sabemos si han venido hasta tener una prueba positiva y contundente.
Los corruptos también aman esta falacia. Cuando al Ñoño Elías se le acusó de vínculos con Odebrecht, ofreció un ejemplar puro de Ad Ignorantiam: ¿Acaso existen fotos mías con personas de Odebrecht? ¡No! Por lo tanto, no tengo nada que ver con ellos.
Falacia de la Pista Falsa o Arenque Rojo
Quizá el discurso político sea un caldo de cultivo de falacias. Al ministro de educación se le pregunta por qué bajó el presupuesto y responde que el gobierno está interesado en vivienda y defensa. No respondió la pregunta; se fue por las ramas. Es la Falacia de la Pista Falsa, también conocida como Arenque Rojo o Cortina de Humo. Durante la pandemia, las administraciones la usaron para minimizar el virus: ¿No mueren más personas de gripe común? Comer mucho es más peligroso que el Coronavirus.
Falso Dilema
La política radical es afecta al Falso Dilema, un intento de encasillarnos en dos opciones cuando hay muchas más. ¿Eres de Millonarios o de Santa Fe? Si no estás con la causa feminista, estás contra ellas. Es posible ser indiferente o asumir una posición ecléctica. En regímenes de facto, la gente muere por esta falacia.
Hombre de Paja y Ad Hominem
Otra falacia favorita de los políticos es el Hombre de Paja, variante de Ad Hominem (atacar a la persona, no al argumento). Se construye una caricatura del individuo y se quema junto con su argumento: 'Eres un mamerto, los mamertos solo dicen burradas sobre el medio ambiente'. María Fernanda Cabal y Polo Polo la han llevado al siguiente nivel con su premio al 'mamerto del año'.
Ad Populum y Ad Verecundiam
La publicidad nada a gusto en las aguas turbias de la falacia. La Ad Populum dice: si algo tiene gran aprobación, debe ser bueno. 'Todo el mundo usa el Shampoo X, ¡úsalo tú también!' La Ad Verecundiam o autoridad inadecuada usa figuras populares: Mariana Pajón anuncia analgésicos, un corredor de autos canta la canción de BonFlan, y futbolistas visten camisetas de Bancolombia. No porque Mariana sufra más dolor de cabeza o Juan Pablo Montoya sea autoridad en flanes.
Falacias en las relaciones de pareja
Hasta en las relaciones abundan las falacias. Ella pregunta: '¿Es cierto que te fuiste a ver con esa vieja que te fascina?' Él niega, y ella replica: '¡Entonces admites que te fascina!' Es la Pregunta Compleja, donde siempre se incrimina al otro. También el Tu Quoque: 'Eres un perro que se acuesta con todo el mundo' y él responde 'tú también', sin limpiar su nombre. Y la Ad Misericordiam: 'Si me dejas, me suicido', que suele delatar su naturaleza falaz al no funcionar.
Reconocer estas falacias es esencial para el pensamiento crítico y para no ser manipulado en política, publicidad o la vida diaria.



