En las salas limpias de la NASA, espacios altamente controlados para la construcción y prueba de naves espaciales, los científicos detectaron 23 cepas de hongos capaces de soportar radiación, calor extremo y las condiciones del suelo marciano en un ambiente simulado.
Según los autores del estudio, publicado en la revista Applied and Environmental Microbiology, se trata del primer análisis integral de la supervivencia de microorganismos eucariotas en condiciones que imitan la preparación, el viaje y la exploración robótica de Marte. Las instalaciones experimentales y los métodos de exposición prolongada ofrecen un modelo para comprender los riesgos microbianos durante misiones espaciales de larga duración.
Hallazgo en la misión Mars 2020
Los investigadores tomaron muestras en una sala limpia utilizada para la misión Mars 2020. Identificaron un grupo de cepas cuya capacidad de supervivencia fue puesta a prueba en condiciones extremas. Utilizaron una instalación que replica los parámetros ambientales marcianos, incluyendo irradiación solar, condiciones atmosféricas y temperaturas superficiales.
Aspergillus calidoustus: un hongo resistente
Una de las cepas destacadas fue Aspergillus calidoustus, que demostró sobrevivir hasta 1.440 minutos de irradiación solar marciana, la presión y composición atmosférica de Marte, e incluso la presencia de regolito marciano. Además, las esporas de esta cepa fueron expuestas a seis meses de radiación similar a la de un viaje espacial, y más de la mitad sobrevivió. También resistió la técnica de reducción microbiana mediante calor seco, empleada para componentes de naves espaciales.
Condiciones letales combinadas
Los investigadores señalaron que la letalidad solo se produjo cuando se combinaron la irradiación y el enfriamiento a -60 °C (la temperatura media de la superficie de Marte), lo que resalta el efecto sinérgico de estas condiciones. Según las conclusiones, esta resistencia fúngica demuestra que la especie puede sobrevivir en condiciones espaciales y marcianas que antes se consideraban esterilizantes, lo que subraya la necesidad de revisar las normas actuales de descontaminación de naves espaciales.
Implicaciones para la descontaminación
Los investigadores insisten en que la detección de esporas es insuficiente para identificar estos casos, y que se requiere un cambio de paradigma metodológico no solo en el sector aeronáutico, sino también en el farmacéutico y médico.
En entrevista con el New York Times, Atul Chander, investigador asociado posdoctoral de la Universidad de Misisipi y coautor del estudio, concluyó: “El hecho de saber que algo puede sobrevivir a 125 grados centígrados y a la radiación lo convierte en un organismo modelo para establecer nuevos estándares de esterilización”.



