El debate sobre cuál es el mejor género musical sigue abierto, pero investigaciones citadas por una neurocientífica española apuntan a que el reguetón activa más áreas del cerebro, gracias a la capacidad de anticipar sus patrones rítmicos.
Charla en la Universidad de Burgos
Durante una conferencia en la Universidad de Burgos, la profesora y neurocientífica Manuela del Caño Espinel abordó el impacto de distintos géneros musicales en el cerebro y defendió algunos efectos positivos del reguetón desde una perspectiva neurológica.
“La letra no la voy a defender de ninguna manera, pero la música sí”, afirmó la especialista al referirse al género urbano, que suele generar opiniones divididas entre los oyentes.
Estudios con resonancia magnética
Según explicó, existe la percepción común de que composiciones complejas, como las sonatas de Johann Sebastian Bach, tendrían un mayor beneficio para la actividad cerebral debido a sus cambios de ritmo, armonía y estructura musical. Sin embargo, Del Caño señaló que estudios científicos realizados con personas sometidas a resonancias magnéticas mientras escuchaban distintos tipos de música arrojaron un resultado inesperado.
“El reguetón es la música que más partes del cerebro activa”, aseguró.
La capacidad de predecir patrones
La neurocientífica indicó que una de las explicaciones estaría relacionada con la función predictiva del cerebro humano. “Sabemos que el cerebro ha evolucionado para predecir, porque así se puede preparar para lo que venga”, explicó durante la conferencia.
De acuerdo con su explicación, el ritmo repetitivo y constante del reguetón facilita que el cerebro anticipe qué sonido vendrá después. Esa capacidad de predicción haría que distintas zonas cerebrales permanezcan activas mientras se escucha este tipo de música.
En contraste, Del Caño señaló que obras musicales más complejas, como las de Bach, presentan cambios constantes de tonalidad y ritmo que dificultan esa anticipación. Según indicó, cuando el cerebro no logra prever la siguiente secuencia musical, puede perder el seguimiento de la estructura sonora.
La neurocientífica concluyó que, aunque la letra del reguetón pueda ser cuestionable, su estructura musical tiene efectos positivos en la activación cerebral, lo que demuestra que el cerebro “sabe” lo que le beneficia.



