Audios de la DEA desmienten versión de 'Pipe Tuluá' sobre su inocencia en narcotráfico
En medio del creciente escándalo por las investigaciones sobre presunta infiltración del narcotráfico en la campaña presidencial de Gustavo Petro, emergen detalles contundentes sobre las actividades criminales de Andrés Felipe Marín, alias 'Pipe Tuluá', recientemente extraditado a Estados Unidos. Mientras en Colombia aseguraba no ser narcotraficante y buscaba instalar mesas de diálogo con el Gobierno, en realidad coordinaba envíos masivos de cocaína a territorio estadounidense en asociación con poderosos carteles mexicanos.
La doble cara del capo colombiano
Días antes de su extradición en febrero pasado, 'Pipe Tuluá' mantenía una postura pública de inocencia, declarándose no culpable de los cargos por narcotráfico y asegurando que nunca había enviado un gramo de cocaína a Estados Unidos. Paralelamente, según documentos judiciales a los que tuvo acceso EL TIEMPO, el jefe de la banda criminal 'La Inmaculada' ya estaba siendo interceptado por autoridades estadounidenses desde junio de 2024, revelando una red transnacional de tráfico de drogas.
El indictment fechado el 11 de septiembre de 2024, presentado ante el tribunal del Distrito de Texas, contiene la declaración jurada del agente especial de la DEA Wenceslao A. Sosa, quien describe con precisión las operaciones criminales de Marín Silva. "Una investigación realizada por las autoridades policiales estadounidenses ha revelado la existencia de una organización criminal transnacional, 'La Inmaculada', que opera en América del Sur, América Central y América del Norte desde aproximadamente 2024", se lee en el documento oficial.
Conexiones con los carteles más poderosos de México
Las interceptaciones telefónicas evidencian que 'Pipe Tuluá' mantenía contactos directos con miembros de los carteles de Sinaloa y La Línea, estableciendo una red de distribución que abarcaba desde Colombia hasta Estados Unidos. Según el expediente judicial, el capo colombiano "dirigió la coordinación con los carteles de la droga con sede en México para la distribución de cocaína en Denver, Colorado; y Dallas, Texas".
En julio de 2024, las autoridades identificaron a los socios de 'Pipe Tuluá' en Ciudad Juárez como miembros del cartel de La Línea "que trabajan en asociación con 'La Inmaculada' para distribuir cocaína a los Estados Unidos". Para ese entonces, según las pruebas recopiladas, el capo sabía que su organización tenía al menos diez kilos de cocaína disponibles para la venta en Colorado.
Operativos encubiertos y testigo colaborador
La investigación incluyó operativos con agentes encubiertos de la Policía colombiana, quienes participaron en transacciones controladas para desarticular la red. En junio de 2024, 'Pipe Tuluá' ordenó a sus contactos en México que se pusieran en contacto con un agente encubierto para coordinar la distribución de más de 100 kilogramos de cocaína en la zona de Dallas, Texas. El 15 de junio de ese mismo año, se concretó una compra de un kilogramo como prueba para establecer confianza entre las partes.
Además, las autoridades estadounidenses contaron con el testimonio de un antiguo miembro de 'La Inmaculada' que conocía personalmente a 'Pipe Tuluá' y había participado con él en operaciones de narcotráfico. Este testigo colaborador confirmó que el capo seguía siendo miembro activo de la organización y continuaba con sus actividades criminales incluso mientras estaba preso en la cárcel La Picota de Bogotá.
La estrategia judicial y posibles delaciones
Frente a la evidencia acumulada, la defensa de 'Pipe Tuluá' habría optado por la línea de la colaboración judicial, buscando reducir su condena a cambio de información relevante. Según versiones de allegados a su defensa, no se descarta que el extraditado declare contra la campaña presidencial de Gustavo Petro, específicamente mencionando supuestos contactos con Juan Fernando Petro, hermano del presidente.
Actualmente, 'Pipe Tuluá' se encuentra recluido en el Centro de Detención del condado de Collin, Texas, mientras avanza su proceso de colaboración con la justicia estadounidense. El caso se ha convertido en un elemento clave dentro de las investigaciones sobre posibles vínculos entre el narcotráfico y la política colombiana, con ramificaciones que podrían alcanzar los más altos niveles del poder.
La contradicción entre su discurso público en Colombia y sus acciones criminales documentadas por la DEA revela la complejidad de un caso que sigue desarrollándose en ambos lados de la frontera, con implicaciones significativas para la lucha contra el narcotráfico y la transparencia política en Colombia.



