Operativo desmantela red narcotraficante con vínculos al Clan del Golfo y ELN
En un golpe contundente contra el narcotráfico transnacional, la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin) de la Policía Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, logró la captura de Libardo Humberto Zapata, alias 'Libardo', considerado un socio histórico de Dairo Antonio Úsuga, alias 'Otoniel'.
Estructura criminal con alcance internacional
El operativo, ejecutado de manera simultánea en varias regiones del país, permitió desmantelar una compleja red que funcionaba como plataforma logística para el envío de cocaína hacia Estados Unidos y el Caribe. La organización criminal mantenía alianzas estratégicas con el Clan del Golfo y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para garantizar la seguridad y distribución de sus cargamentos ilícitos.
Alias 'Libardo' fue detenido en una finca de lujo ubicada en el municipio de Guatapé, Antioquia, donde llevaba un estilo de vida ostentoso financiado exclusivamente por las rentas del narcotráfico. Las autoridades señalaron que el capturado era una pieza clave en la estructura de lavado de activos y coordinación logística de la organización.
Capturas adicionales y metodología operativa
Además de 'Libardo', el operativo resultó en la captura de otros tres individuos, todos ellos requeridos por una corte federal norteamericana:
- Sebastián Garzón Ramírez: Responsable de la logística y seguridad tecnológica de la red. Fue detenido en un exclusivo apartamento en El Poblado, Medellín, donde se incautaron drogas, equipos electrónicos y registros contables que evidencian transacciones millonarias.
- Sebastián Bedoya Pineda: Considerado el cerebro estratégico de la organización, quien ocultaba sus actividades ilícitas bajo la fachada de empresario y creador de contenido digital en el Valle del Cauca.
- Un tercer sujeto cuya identidad se reserva por razones de seguridad operativa.
La investigación, iniciada en 2022, reveló que la organización producía aproximadamente 10 millones de dosis de cocaína al año, generando ingresos superiores a los 23 millones de dólares. Para el transporte de la droga, utilizaban una sofisticada metodología que incluía:
- Veleros deportivos y contenedores marítimos con compartimentos ocultos o 'caletas'
- Capacidad de transporte entre 200 y 700 kilogramos por operación
- Frecuencia de envíos de hasta dos veces al mes
- Puertos estratégicos como Cartagena, Barranquilla y Santa Marta como puntos de partida
Tecnología avanzada y esquema criminal
Lo que más llamó la atención de las autoridades fue el nivel de sofisticación tecnológica empleado por la organización. Para garantizar la seguridad de sus operaciones, la red criminal recurría a:
- Comunicaciones cifradas mediante aplicaciones de mensajería segura
- Transacciones comerciales en la dark web o internet oscura
- Pagos mediante criptomonedas para dificultar el rastreo financiero
- Sistemas de vigilancia y contravigilancia de última generación
Según declaraciones oficiales de la Sijin, "la organización criminal empleaba una logística diversificada para el tráfico de estupefacientes mediante rutas marítimas que utilizaban como punto de partida los principales puertos del Caribe colombiano".
Extradición y consecuencias judiciales
Los cuatro capturados fueron trasladados inmediatamente a Bogotá y quedaron a disposición de la Fiscalía General de la Nación. Actualmente, avanzan los trámites administrativos y judiciales para su extradición hacia Estados Unidos, donde enfrentarán cargos por narcotráfico internacional, conspiración criminal y lavado de activos.
Este operativo representa uno de los golpes más significativos contra las redes de narcotráfico en Colombia durante el último año, especialmente por desarticular una estructura que operaba bajo un esquema de "outsourcing criminal", articulando alianzas entre grupos armados ilegales para maximizar su eficiencia operativa.
Las autoridades destacaron que la investigación continúa abierta, ya que se presume que la red mantenía conexiones con otras organizaciones criminales en Centroamérica y el Caribe, particularmente en República Dominicana y Puerto Rico, países que servían como puentes para el ingreso de la droga al mercado norteamericano.



