Cultivos de coca a la vista en Putumayo: economía local pese a caída de precios y control armado
Coca a la vista en Putumayo: economía local pese a caída de precios

Cultivos de coca a plena vista en el paisaje rural de Putumayo

En la zona rural del municipio de Valle del Guamuez, ubicado en el departamento de Putumayo, los cultivos de coca crecen visiblemente al borde de los caminos y junto a viviendas, integrados completamente al paisaje cotidiano de esta región del sur de Colombia que limita con Ecuador. Esta planta continúa siendo la base fundamental de la economía local, a pesar de su condición ilegal.

Una actividad normalizada pese a la ilegalidad

En parcelas abiertas y sin mayores intentos de ocultamiento, los arbustos verdes de coca se extienden a lo largo de caminos rurales, mientras campesinos procesan la hoja en estructuras improvisadas. Esta actividad, aunque ilegal, permanece activa y completamente normalizada en la vida diaria de las comunidades.

Campesinos de la zona, quienes solicitaron mantener su anonimato por razones de seguridad, confirmaron a EFE que "el negocio atraviesa un mal momento" debido al control que ejercen los grupos armados ilegales sobre el precio de la pasta base de coca.

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Caída significativa en los precios de la pasta base

Los agricultores detallaron que actualmente la pasta base se paga aproximadamente a $2.600 el gramo (equivalente a unos 70 centavos de dólar), mientras que anteriormente alcanzaba valores de $3.500 e incluso hasta $5.000 (entre 95 centavos y 1,35 dólares). Esta disminución en el precio ha reducido de manera sustancial sus ingresos familiares.

A pesar de esta situación económica desfavorable, los campesinos reconocen que la coca sigue representando, en muchos casos, la única opción viable desde el punto de vista económico. Resulta más atractiva y rentable que los cultivos tradicionales promovidos en programas gubernamentales de sustitución.

Falta de infraestructura limita alternativas legales

"Uno puede sembrar otra cosa, pero sin vías de comunicación no hay cómo sacarla", explicaron los agricultores, haciendo referencia a productos como cacao, plátano, maíz o yuca que forman parte de las iniciativas de sustitución del Gobierno.

Los campesinos coinciden en que, aunque existen programas estatales como el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), las condiciones estructurales del territorio impiden que los cultivos legales puedan competir económicamente con la coca.

"La coca no es solo un cultivo de subsistencia, sino también una decisión económica en territorios donde las alternativas legales no logran competir", resumieron los agricultores.

Colombia mantiene récord mundial en cultivos de coca

Según el informe más reciente de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colombia alcanzó en 2023 un récord histórico de 253.000 hectáreas de cultivos de coca, consolidándose como el principal productor mundial de cocaína. Una parte significativa de estas áreas se concentra en departamentos fronterizos como Putumayo.

Nuevo enfoque gubernamental en la lucha contra las drogas

Ante esta realidad, el Gobierno del presidente Gustavo Petro, que cuestiona las cifras y métodos utilizados por la ONU para medir los cultivos ilícitos y la producción de cocaína, ha propuesto un cambio de enfoque en la lucha contra las drogas. Esta nueva estrategia prioriza la persecución de las organizaciones del narcotráfico por encima de los campesinos cultivadores, considerados el eslabón más vulnerable de la cadena.

Desafíos persistentes en las zonas rurales

Sin embargo, en las áreas rurales persisten desafíos significativos. Los agricultores advierten que, sin infraestructura adecuada, las ganancias de los cultivos legales terminan en manos de intermediarios que transportan los productos del campo a las ciudades, reduciendo aún más los márgenes de rentabilidad para los productores.

Contraste con la situación en Ecuador

La dinámica en esta zona fronteriza también está marcada por lo que ocurre al otro lado del río San Miguel, en Ecuador, donde el endurecimiento de los controles por parte de las autoridades ha reducido considerablemente la cantidad de cultivos ilícitos en la provincia de Sucumbíos.

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Según testimonios de campesinos, sembrar coca en territorio ecuatoriano se ha vuelto peligroso debido al riesgo de ser capturados en las operaciones contra grupos armados ilegales impulsadas por el Gobierno del presidente Daniel Noboa. Esta situación hace que los cultivos ilegales se concentren predominantemente del lado colombiano, donde, lejos de estar ocultos, forman parte integral del entorno diario de las comunidades.

La coca sigue arraigada en Putumayo

En este complejo escenario, caracterizado por precios a la baja, control armado y limitaciones estructurales, la coca mantiene su arraigo en Putumayo. Esta persistencia evidencia las dificultades que enfrenta Colombia para transformar las economías rurales en zonas históricamente afectadas por el conflicto armado y las actividades ilegales.

La normalización de estos cultivos en el paisaje cotidiano de Putumayo refleja no solo una realidad económica, sino también los desafíos estructurales que deben superarse para ofrecer alternativas sostenibles a las comunidades rurales de esta región fronteriza.