Colombia reactiva fumigación de cultivos ilícitos con drones tras una década de suspensión
Fumigación con drones de narcocultivos se reactiva en Colombia

Colombia retoma la fumigación de cultivos ilícitos con tecnología de drones

Después de diez años con las avionetas en tierra, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha reactivado la fumigación de cultivos de uso ilícito, pero esta vez mediante una tecnología innovadora: drones aspersores. Este cambio representa un giro significativo en la política antidrogas, especialmente considerando que Petro llegó al poder criticando duramente el uso de glifosato.

Un plan piloto con tecnología donada

Según información exclusiva obtenida por fuentes gubernamentales, se trata de un plan piloto que comenzó a implementarse desde el año pasado. Actualmente, solo hay tres equipos funcionando, pero se espera adquirir 15 drones adicionales, cada uno con capacidad de fumigar cuatro hectáreas por jornada de trabajo.

Los drones fueron donados por Estados Unidos hace cinco años, pero permanecían inoperantes debido a las restricciones impuestas por la Corte Constitucional en 2017. La sentencia judicial, basada en el principio de precaución, estableció parámetros estrictos para cualquier fumigación aérea:

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  • Delimitación clara de las zonas de aplicación
  • Certificación de que no sean perjudiciales para el ambiente y la salud
  • Establecimiento de temporalidad del programa
  • Realización de consulta previa en territorios de comunidades indígenas, afrocolombianas o campesinas

Precisión mejorada y condiciones específicas

La nueva tecnología permite un sobrevuelo de apenas 1.5 metros sobre los cultivos, lo que garantiza mayor precisión en el radio de acción. Esta característica promete minimizar los efectos adversos sobre la salud de las personas que viven en las inmediaciones y proteger los cultivos lícitos colindantes.

El presidente Petro estableció una condición específica para la implementación de este método: solo se utilizará en zonas donde "los grupos armados ilegales obligaran a los campesinos a sembrar". Esta limitación ha generado cierta controversia, ya que la mayoría de los narcocultivos están bajo control de estructuras ilegales, lo que en la práctica los haría susceptibles a todas las formas de erradicación.

Contexto internacional y presión estadounidense

La reactivación de la fumigación se materializó después de la primera reunión entre Gustavo Petro y su homólogo estadounidense Donald Trump, marcando un punto de inflexión en una relación que había sido tensa durante meses. El Departamento de Estado celebró la medida públicamente, afirmando en redes sociales que "esta tecnología podría cambiar las reglas del juego" en la lucha contra el narcotráfico.

Tres factores clave presionaron para el retorno al uso de herbicidas:

  1. El asesinato de uniformados en labores antinarcóticas
  2. Las protestas de la comunidad contra la Fuerza Pública en enclaves cocaleros
  3. La amenaza latente de descertificación por parte de Washington, que finalmente se consumó

Metas ambiciosas y resultados previos

Esta reactivación ocurre en un año crucial donde el Gobierno tiene la meta de erradicar 30.000 hectáreas de cultivos ilícitos. La administración actual arrastra los pobres resultados de los tres años anteriores, que representan los niveles más bajos de erradicación en las últimas dos décadas.

Los drones están siendo operados actualmente por el Ministerio de Defensa, marcando un nuevo capítulo en la estrategia de erradicación forzada que busca equilibrar la efectividad operativa con consideraciones ambientales y de salud pública.

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