EE.UU. y Ecuador lanzan operaciones militares conjuntas contra bandas narcotraficantes
Operaciones militares EE.UU.-Ecuador contra narcotráfico

Estados Unidos y Ecuador despliegan operaciones militares conjuntas contra el narcotráfico

En un movimiento que marca un nuevo capítulo en la lucha regional contra el crimen organizado, Estados Unidos y Ecuador han iniciado operaciones militares conjuntas contra organizaciones criminales que han sido designadas como terroristas dentro del territorio ecuatoriano. Esta acción representa una escalada significativa en la estrategia de Washington para combatir el narcotráfico en América Latina.

El Comando Sur elogia la determinación ecuatoriana

El comandante del Comando Sur de EE.UU., general Francis Donovan, destacó en un comunicado oficial que "las operaciones son un poderoso ejemplo del compromiso de nuestros socios en América Latina y el Caribe para combatir el flagelo del narcoterrorismo". Donovan además reconoció expresamente la valentía y determinación de las Fuerzas Armadas ecuatorianas frente a estos grupos criminales que han convertido al país en uno de los epicentros de violencia en Sudamérica.

Los Choneros y Los Lobos: objetivos prioritarios

Entre los blancos principales de estas operaciones se encuentran Los Choneros y Los Lobos, dos organizaciones criminales locales que Estados Unidos incluyó el año pasado en su lista de organizaciones terroristas extranjeras. Esta designación permite a Washington desplegar herramientas mucho más agresivas contra ellas, que incluyen:

  • Sanciones financieras exhaustivas
  • Cooperación militar directa con gobiernos aliados
  • Persecución internacional de líderes criminales
  • Operaciones conjuntas de inteligencia

Ambos grupos han estado vinculados a redes internacionales de narcotráfico que utilizan Ecuador como plataforma estratégica para exportar cocaína hacia Estados Unidos y Europa, frecuentemente en alianza con poderosos carteles mexicanos.

El deterioro de seguridad en Ecuador

La operación conjunta se desarrolla en medio de un deterioro dramático de la seguridad en el país andino. Durante años, Ecuador fue considerado uno de los países más seguros de la región, pero su posición geográfica entre Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína del mundo, lo convirtió gradualmente en un corredor clave para el tráfico de drogas.

En la última década, bandas locales comenzaron a disputar el control de rutas, puertos y cárceles, especialmente en ciudades estratégicas como Guayaquil, lo que provocó una explosión de violencia sin precedentes. El resultado ha sido un aumento vertiginoso de los homicidios y la consolidación de organizaciones criminales cada vez más sofisticadas y violentas.

La estrategia militarizada de Ecuador

Ante esta crisis de seguridad, el gobierno ecuatoriano ha recurrido a una estrategia cada vez más militarizada que incluye:

  1. Declaración de estados de excepción
  2. Despliegue permanente de tropas en las calles
  3. Cooperación estrecha con Washington
  4. Designación del conflicto como armado interno

El presidente Daniel Noboa declaró en 2024 un conflicto armado interno y desde entonces mantiene a las Fuerzas Armadas desplegadas en todo el territorio nacional.

El cambio estratégico de la administración Trump

El anuncio del Comando Sur se produce en medio de una escalada más amplia de la estrategia regional de Estados Unidos contra el narcotráfico. En los últimos meses, Washington ha intensificado una campaña de bombardeos y ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe, particularmente contra narco-submarinos y lanchas rápidas utilizadas para transportar cocaína.

Paralelamente, la presión se ha extendido a México, donde hace pocas semanas fuerzas mexicanas, con apoyo de inteligencia estadounidense, asestaron un golpe significativo al cartel Jalisco Nueva Generación liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.

Narcotráfico como amenaza terrorista

Al catalogar a estos grupos como organizaciones terroristas, Estados Unidos puede utilizar instrumentos que normalmente están reservados para organizaciones insurgentes o yihadistas. Este cambio de enfoque refleja una transformación fundamental en cómo la administración del presidente Donald Trump aborda el crimen organizado transnacional, al que cada vez describe más como una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense.

Tradicionalmente, la lucha antidrogas se basaba en cooperación policial, interdicción marítima y asistencia técnica. Sin embargo, la nueva estrategia permite implementar medidas más severas que incluyen sanciones financieras exhaustivas y la posibilidad de operaciones conjuntas de carácter militar con aliados regionales.

Implicaciones regionales y desafíos futuros

Para Ecuador, la colaboración con Estados Unidos representa una apuesta estratégica para reforzar sus capacidades frente a organizaciones criminales cada vez más poderosas. Sin embargo, también refleja una expansión de la huella de la administración Trump en la región, que ahora busca un rol más directo y activo en la lucha contra el narcotráfico.

La ofensiva ha venido acompañada de advertencias explícitas de Washington hacia varios gobiernos de la región, incluyendo México y Colombia, señalando que si no intensifican su cooperación en la lucha contra el narcotráfico, Estados Unidos podría considerar ataques contra objetivos de los carteles en territorio nacional.

Esta nueva fase de operaciones militares conjuntas marca un punto de inflexión en cómo se aborda el narcotráfico en América Latina, transformando lo que antes era principalmente un desafío de seguridad interna en una cuestión de seguridad internacional con participación militar directa de Estados Unidos.