La administración de Donald Trump ha implementado una nueva ofensiva contra los 'dreamers', jóvenes inmigrantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños y que estaban protegidos por el programa Daca. Esta vez, la estrategia se centra en una 'erosión gradual' de sus derechos, buscando que abandonen el país voluntariamente, según informó El Tiempo.
Decisión judicial clave
La Junta de Apelaciones de Inmigración determinó que el estatus Daca ya no es suficiente para detener un proceso de deportación. Esto rompe el 'escudo legal' que protegía a unos 500.000 beneficiarios, incluyendo entre 3.000 y 3.500 colombianos, según el Instituto para la Política Migratoria.
Medidas de asfixia económica y social
El gobierno ha retirado el acceso a seguros de salud subsidiados bajo Obamacare, encareciendo la cobertura médica. Además, impugna leyes que permitían matrículas universitarias reducidas para estos jóvenes. En Nebraska, el costo de la matrícula se triplicó, forzando a muchos a abandonar sus estudios.
El Departamento de Justicia investiga universidades que otorgan becas a indocumentados, mientras que la portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, recomienda a los beneficiarios 'salir del país de manera voluntaria'. Esta hostilidad busca convertir el 'sueño americano' en una pesadilla, según editorialistas del Washington Post.



