Cuatro policías condenados por abusos en caso Sarabia mientras víctima sigue sin justicia
Cuatro policías condenados por abusos en caso Sarabia

Condenas policiales no reparan daño a víctima del caso Sarabia

La entrevista de Fabiola Perea para El Espectador revela la profunda injusticia que continúa afectando a esta trabajadora doméstica de 52 años, quien laboraba en la residencia de la ahora embajadora en Reino Unido, Laura Sarabia. A pesar de que cuatro uniformados han sido condenados por fabricar informes falsos e interceptar ilegalmente sus comunicaciones, las instituciones estatales involucradas evaden cualquier responsabilidad sobre el atropello cometido.

Una vida destrozada por abusos del Estado

Perea relata cómo su existencia fue completamente alterada tras el escándalo del supuesto robo en la casa de Sarabia. Perdió sus cuatro trabajos adicionales, sufrió graves consecuencias en su salud mental y se vio obligada a abandonar Bogotá para poder subsistir. La situación es tan delicada que solicitó al periódico no publicar su fotografía para evitar perder más oportunidades laborales.

Los abusos incluyeron:

  • Interceptación ilegal de su teléfono celular
  • Acusaciones falsas de pertenecer al Clan del Golfo bajo el alias "La Cocinera"
  • Invasiones a su vivienda por parte de la fuerza pública
  • Rastreo completo de su vida y perfilación de sus cinco hijos

El capitán Carlos Andrés Correa y el patrullero Jhon Fredy Morales recibieron condenas superiores a los once años de cárcel por estas acciones ilegales, pero esto no ha reparado el daño causado a Perea.

Respuestas institucionales evasivas

Lo más preocupante del caso es la actitud de las entidades estatales involucradas. Laura Sarabia niega cualquier participación en las interceptaciones y se protege tras sus abogados, mientras culmina el gobierno con el premio de la embajada en Reino Unido. La Presidencia de la República argumenta que se trata de "un asunto personal y privado" que no involucra a la entidad.

La Policía Nacional, cuyos miembros engañaron a fiscales y jueces, se defiende alegando que "la parte actora no allegó medios probatorios para demostrar la falla en el servicio". Esta postura resulta particularmente cínica considerando que:

  1. Hubo interceptaciones ilegales documentadas
  2. Existen condenas judiciales contra los responsables
  3. La víctima trabajaba para la mano derecha del presidente Gustavo Petro

Consecuencias físicas y emocionales devastadoras

Las palabras de Fabiola Perea transmiten el profundo dolor causado por estos eventos. "Yo soy hipertensa y desde que me pasó esto la tensión se me subió del mismo estrés, del mismo miedo", relata la mujer. "No podía salir de mi casa si no había una amiga que me acompañara. Todavía siento que alguien me persigue".

La trabajadora doméstica tuvo que abandonar su hogar, sus pertenencias y su vida estable. "Me tocó dejar mi casa, mis cosas, mis coroticos, todo por allá tirado", explica con visible angustia. A la embajadora Sarabia le dirige un amargo mensaje: "Le agradezco por haberme jodido la vida".

Al Estado colombiano le exige que "se ponga la mano en el corazón" y espera con ansias "saber quién lo hizo y por qué". Mientras tanto, las preguntas sobre la justicia real en este proceso permanecen sin respuesta satisfactoria.