La Estación de Transferencia de Provenza, perteneciente al sistema de transporte masivo Metrolínea en Bucaramanga, amaneció nuevamente convertida en un escenario de destrucción. Durante la noche del viernes 16 de mayo, delincuentes aprovecharon la falta de vigilancia para causar graves daños en la infraestructura, dejando vidrios rotos, mobiliario vandalizado y estructuras metálicas afectadas. Este hecho se suma a una larga lista de ataques que evidencian el abandono y la desprotección que sufren las estaciones del sistema.
Hallazgo de un martillo dentro de la estación
Durante la inspección posterior al ataque, las autoridades encontraron un martillo dentro de la estación, el cual habría sido utilizado para causar los destrozos. Este hallazgo ha reavivado las sospechas sobre posibles acciones organizadas contra Metrolínea. A pesar de la recurrencia de estos incidentes, aún no se tiene claridad sobre los responsables ni los intereses que podrían estar detrás de la destrucción constante de las estaciones.
Usuarios denuncian abandono y falta de seguridad
La percepción entre los usuarios y residentes del sector es cada vez más crítica. Muchos consideran que estos ataques dejaron de ser hechos aislados y que existe una estrategia para destruir progresivamente las estaciones, aprovechando el abandono y la falta de vigilancia. Durante las noches, los paraderos permanecen prácticamente desprotegidos, convirtiéndose en blancos fáciles para quienes buscan causar daños o desmantelar la infraestructura.
Antecedentes de ataques a Metrolínea
No es la primera vez que Metrolínea enfrenta una situación similar. El pasado 31 de diciembre, la estación Chorreras, en el centro de Bucaramanga, fue vandalizada con la destrucción de todos sus vidrios. En esa ocasión, el gerente del sistema, Emiro Castro, señaló que los ataques parecían responder a hechos organizados dirigidos contra Metrolínea. Sin embargo, pese a la gravedad y frecuencia de los ataques, no se han registrado capturas importantes ni avances contundentes en las investigaciones.
Promesas de restauración incumplidas
La situación genera mayor preocupación debido a que Metrolínea había anunciado recientemente la restauración de cinco estaciones deterioradas, entre ellas la de Provenza. Dicho plan también contemplaba la recuperación de estaciones que dejaron de operar por falta de flota y deterioro de la infraestructura. Sin embargo, los hechos recientes demuestran que las medidas de seguridad y mantenimiento siguen siendo insuficientes.
Llamado a las autoridades
Los ciudadanos exigen respuestas concretas por parte de las autoridades y del sistema Metrolínea. La falta de control y la impunidad en estos ataques sistemáticos generan dudas sobre el futuro del sistema de transporte masivo en Bucaramanga. Mientras tanto, la estación Provenza se suma a la lista de infraestructuras abandonadas, reflejando una crisis que parece no tener solución.



