El sábado 25 de abril, a las 8:20 a. m., en la esquina de la carrera 2 con calle 65 del barrio Crespo, frente a establecimientos comerciales, se observó a un Policía del Cuadrante forcejeando con un individuo de aproximadamente 21 años, quien aparentemente estaba bajo los efectos del alcohol o alguna droga alucinógena. El sujeto se resistía a entregar un bolso negro para ser revisado, mientras insultaba al uniformado, retándolo a pelear a los puños y vociferando que era hermano de un juez de la República y que el patrullero estaba poniendo en riesgo su puesto. Ante estos ataques, la patrullera acompañante solicitó apoyo de otros integrantes del cuadrante, quienes llegaron al sitio para respaldar el procedimiento.
Casos similares en redes sociales
Este incidente llama la atención debido a que en redes sociales se han visto casos similares en otras ciudades de Colombia, donde personal de la Policía Nacional ha sido irrespetado e incluso atacado físicamente. Estos hechos deben encender las alarmas de la ciudadanía, las autoridades del Gobierno y la misma institución policial. Se evidencian dos situaciones: la actitud de desconocimiento y desacato al fuero otorgado por el Estado a la Policía por parte de un civil, y la pasividad y falta de decisión del patrullero para hacer cumplir su labor ante los improperios recibidos.
El Código de Policía y la convivencia
La Ley 1801 de 2016, o Código de Policía, en su artículo 5 define que la convivencia es la interacción pacífica, respetuosa y armónica entre las personas, con los bienes y con el ambiente, en el marco del ordenamiento jurídico. Además, en el artículo 7, entre las finalidades de la convivencia está la prevalencia de valores sociales como solidaridad, tolerancia, responsabilidad, honradez, respeto, bondad, libertad, justicia, igualdad, fraternidad, lealtad, prudencia y paz.
La aplicación de estos valores corresponde a todos los integrantes de la comunidad de forma recíproca. En el caso mencionado, se requiere el respeto de las autoridades a los derechos ciudadanos y el respeto de la ciudadanía a las competencias de las autoridades. Solo así se puede alcanzar un verdadero desarrollo social.
Llamado a las familias
Nuestro llamado es a que las familias promuevan el ejercicio de los valores humanos como el respeto, que es el reconocimiento y consideración a la dignidad de todas las personas, en especial a los mayores. También debemos acatar y obedecer las reglas de comportamiento colectivo del Estado a través de instituciones como la Policía.



