En un hecho que ha conmocionado al sistema penitenciario colombiano, tres dragoneantes y un auxiliar del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) fueron capturados por la Policía Nacional acusados de abusar sexualmente de mujeres privadas de la libertad en la cárcel del Pedregal, en Medellín. Los funcionarios, que pasaron de ser guardianes a reclusos, enfrentan cargos por tráfico de estupefacientes y delitos sexuales.
Esquema delictivo sistemático
De acuerdo con las investigaciones, los capturados operaban a través de un esquema delictivo sistemático que consistía en facilitar el ingreso de elementos prohibidos a la prisión, como drogas, celulares y licor, para posteriormente chantajear a las internas. El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, explicó que los funcionarios chantajeaban a las mujeres con la droga y el licor para que accedieran a tener relaciones sexuales con ellos.
Abusos sin consentimiento
Las autoridades revelaron que los abusos iban más allá del intercambio forzado. En múltiples ocasiones, los funcionarios actuaban sin ningún tipo de consentimiento por parte de las reclusas, poniéndolas en estado de indefensión al suministrarles las sustancias. Esta práctica configuraba una doble vulneración: el aprovechamiento de su condición de privación de libertad y el estado alterado provocado por las drogas.
Seis víctimas confirmadas, pero podrían ser más
La Policía confirmó seis víctimas hasta el momento, aunque las investigaciones sugieren que el número podría ser significativamente mayor. Las autoridades describieron la situación como un esquema que atentaba gravemente contra la dignidad humana y los derechos de las personas privadas de la libertad.
Trueque perverso y abuso de poder
Los cuatro capturados realizaban una especie de trueque perverso, aprovechando su posición de autoridad dentro del centro penitenciario para obtener favores sexuales. Este modus operandi evidencia un abuso sistemático de poder sobre una población especialmente vulnerable. Tras su captura, los funcionarios fueron enviados a prisión y deberán responder ante la justicia por los delitos de tráfico de estupefacientes y abuso sexual sin consentimiento.
Preocupación por el sistema penitenciario
El caso ha generado preocupación sobre los mecanismos de control y supervisión dentro de los centros penitenciarios colombianos. Las autoridades continúan la investigación para determinar si existe un número mayor de víctimas y si otros funcionarios podrían estar implicados en esta red de corrupción y abuso dentro de la cárcel del Pedregal.



