Barranquilla intensifica patrullaje en Las Américas tras masacre y crimen de estudiante
La Policía Metropolitana de Barranquilla ha desplegado un operativo integral de seguridad en los barrios Las Américas, Carrizal, Siete de Abril y sectores aledaños del suroccidente de la ciudad, una zona que ha registrado picos alarmantes de violencia durante las últimas dos semanas. Esta intervención responde directamente a dos hechos que han conmocionado a la comunidad: una masacre durante el Carnaval y el asesinato de una adolescente de 17 años, aprendiz del SENA, dentro de su propia vivienda.
Despliegue institucional sin precedentes
El operativo, liderado por unidades de Prevención y Educación Ciudadana, incluye patrullas de vigilancia intensiva y grupos especializados que realizan registros en vías principales y callejones. Las autoridades verifican antecedentes, visitan establecimientos comerciales y entregan información preventiva a los residentes. Simultáneamente, se está socializando el cartel de los más buscados por homicidio, herramienta presentada el pasado 4 de febrero que reúne a once personas señaladas de delitos de alto impacto en la ciudad.
Esta acción representa un esfuerzo coordinado para fortalecer la presencia del Estado en un corredor que concentra algunos de los indicadores más elevados de homicidio del inicio de año. La localidad Metropolitana ha aparecido en informes recientes como una de las zonas con mayor concentración de hechos violentos durante febrero, situación que ha generado alarma entre las autoridades y la ciudadanía.
Dos semanas de tragedias consecutivas
El contexto que motiva esta intervención es particularmente grave:
- 14 de febrero: Durante el Carnaval, tres hombres fueron asesinados dentro de una vivienda en la calle 53 con carrera 3A. Un sicario ingresó al inmueble y disparó contra las víctimas, quienes eran trabajadores informales sin antecedentes relevantes. Investigaciones preliminares asocian el hecho con disputas entre estructuras criminales del sur y suroccidente.
- 25 de febrero: Una adolescente de 17 años, estudiante del SENA, fue asesinada dentro de su casa luego de que dos hombres armados forzaran la puerta. La joven había llegado apenas veinte minutos antes de su jornada académica y se encontraba sola. Los agresores huyeron sin dejar rastro y, hasta el momento, no hay capturas ni hipótesis oficiales sobre el móvil.
Estos episodios, sumados a otros incidentes violentos en Carrizal, Siete de Abril y la Ciudadela 20 de Julio, han creado un clima de tensión creciente en la zona. Particularmente preocupante es que el sector donde ocurrió el ataque contra la estudiante está fuera del rango de las cámaras de videovigilancia, lo que ha dificultado significativamente la reconstrucción del recorrido de los responsables.
Cifras que reflejan una crisis de seguridad
Según balances de alertas ciudadanas, en lo corrido del mes de febrero -aún sin finalizar- se registraban aproximadamente 74 muertes violentas en el departamento, con 33 de ellas concentradas específicamente en Barranquilla. La localidad Metropolitana y los barrios populares del suroccidente presentan el mayor énfasis de estos casos.
Las autoridades han anunciado que este tipo de acciones se mantendrán de manera permanente y priorizada en barrios donde los homicidios y el sicariato se han convertido en amenazas recurrentes. Se ha reforzado la invitación a denunciar a través del 123, la línea 165 del GAULA y otros números contra el crimen, buscando fortalecer la cooperación ciudadana en la lucha contra la violencia.
La Policía ha reiterado que el caso de la estudiante asesinada tiene alta prioridad investigativa, aunque reconocen los desafíos que presenta la ausencia de capturas inmediatas y la repetición de patrones violentos. Para los residentes de la zona, los operativos generan una mezcla de esperanza prudente y cautela comprensible, dado el historial reciente de tragedias que han afectado a familias y comunidades enteras.
Esta intervención en Las Américas y barrios vecinos representa un intento institucional decisivo para recuperar terreno en una zona que ha sido golpeada por hechos que trascienden las estadísticas para convertirse en dolorosas realidades humanas. El éxito de estas medidas dependerá tanto de la persistencia de las acciones policiales como de la colaboración activa de la comunidad en la construcción de entornos más seguros.
