Familiares de secuestrados por el ELN entregan cartas en Arauca
Familiares de secuestrados por ELN entregan cartas en Arauca

Los sobres de manila amarillos cargaban un pedazo de la vida que el secuestro les ha arrancado a cuatro hombres. Los sostenían sus familiares, quienes, vestidos de blanco, llegaron hasta la selva de Arauca con mensajes destinados a atravesar la distancia que impone el cautiverio. Frente a ellos, un hombre del Ejército de Liberación Nacional (ELN) empezó a leer los nombres de los retenidos desde mayo y junio de 2025 en voz alta, uno por uno: Fabián Pérez, Jesús Antonio Pacheco, Rodrigo López y Franki Esley Hoyos. Después de pronunciarlos, entregaba las pruebas de supervivencia —cartas escritas a puño y letra y videos—. Los familiares, a su vez, repetían el gesto; ponían en las manos del guerrillero lo que habían llevado para ellos.

Las imágenes de ese encuentro humanitario se conocieron este 20 de mayo. En él también participaron representantes de la Iglesia católica, integrantes de la Misión de Verificación de la ONU y delegados del Gobierno en la mesa de diálogos con ese grupo armado. La reunión, según conoció Colombia+20, no solo buscaba abrir canales humanitarios, sino reducir la tensión alrededor del caso, que se convirtió en un nuevo foco de presión sobre las negociaciones entre el Ejecutivo y el ELN, congeladas desde enero de 2025 por la arremetida violenta del grupo en Catatumbo.

Fuentes cercanas le contaron a este diario que se había abogado para que la visita fuera el inicio de la liberación de los secuestrados, pero la exigencia del canje humanitario del ELN, que ha sido rechazado por el Gobierno, sigue siendo el gran obstáculo.

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“Fueron 20 minutos en el carro esperando que ellos (los miembros del ELN) nos atendieran. Fue muy, muy duro. Fueron momentos de angustia, porque pues la esperanza era verlos, poderlos abrazar y poderlos traer de vuelta a casa. Nos vinimos más tristes, porque la ilusión era esa, traerlos de vuelta o por lo menos verlos”, cuenta a Colombia+20 Yariel Macualo, esposa de Rodrigo, quien estuvo en el encuentro.

Esa ilusión se ha vuelto aún más desesperada desde que el ELN anunció que los cuatro hombres serían sometidos a un “juicio revolucionario”, una decisión que podría extender su cautiverio entre 55 y 60 meses. Dos de ellos —Pacheco y López— integran el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y fueron retenidos el 8 de mayo de 2025 en Fortul, Arauca. Los otros dos, Hoyos, subintendente investigador criminal de la Dijín, y Pérez, patrullero adscrito a la Policía Nacional, fueron secuestrados en junio del año pasado.

“Nunca había visto a mi esposo llorar”

Yariel no sabe cuántas veces le dijo “te amo” a Rodrigo en la carta. Esa misma en la que contó su rutina y un resumen del año que lleva sin él: cómo ha manejado la situación, cómo están los niños, el papá; la mamá, los hermanos. Cómo se siente el hogar sin él, la vida que habían construido juntos. En el sobre también metió algunas fotos, para que al mirarlas –dice– su esposo recobre algo de la fuerza que ha perdido en la selva.

“En la prueba de supervivencia yo lo miro muy mal a él. Yo nunca había visto a mi esposo llorar así como lo vi llorar en ese vídeo. Eso es una zozobra, una angustia, un desespero muy grande para toda la familia. Yo me angustié mucho porque él nos dice que ha estado a punto de morirse. Eso es demasiado preocupante. Mi esposo toma medicamento para su corazón, ha estado enfermito allá, entonces es muy angustiante mirarlo llorar y suplicarle al Gobierno que haga algo por ellos”, añade la esposa de Rodrigo.

Es la misma angustia que Sanabria dice haber encontrado en Franki, aunque físicamente lo vio mejor. “Lo vimos repuesto, con más fuerza, pero también más desesperado por la falta de acción”. En el mensaje que les envió repetía que seguía aferrado a la fe, que no dejaran de luchar por él y que siguieran exigiendo lo que fuera necesario.

Alejandra también cuenta que entre familiares y amigos reunieron cerca de 15 cartas para hacerlas llegar hasta él. Su hija, de 12 años, le escribió para decirle que lo espera y que lo ama. Su hijo menor, de tres años, todavía es demasiado pequeño para entender del todo esa ausencia que se instaló en la casa. “Hemos tratado de manejarlo lo más normal posible para que no sienta tanto ese dolor”, dice Alejandra que le contó a su esposo en la carta.

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Entre esas hojas también viajaban noticias pequeñas —el jardín del niño, la rutina, los días que pasan— y una misma certeza repetida de distintas formas: siguen ahí, lo esperan el tiempo que haga falta. Necesitan que Franki no lo olvide.

El llamado de los secuestrados a Otty Patiño y a Gustavo Petro

Frente a los familiares, integrantes de la Misión de Verificación de la ONU y miembros de la Iglesia, el vocero del ELN volvió sobre una idea que la guerrilla ha planteado en distintos momentos del conflicto: un canje humanitario.

El hombre insistió en que la organización sigue abierta a un acuerdo que permita intercambiar a sus integrantes detenidos por personas retenidas. “Hay presos nuestros allá que ni siquiera han llamado a juicio ni los tienen en cuenta (...) Como organización seguimos manteniendo esa voluntad de canje, de llegar a un acuerdo humanitario”, dijo.

Pero esa puerta parece cerrada desde el Gobierno. Horas antes de que se conocieran las imágenes del encuentro, el consejero comisionado de paz, Otty Patiño, descartó cualquier medida que, según dijo, pusiera al Estado en una relación de “simetría” con el ELN. La decisión, explicó, responde también a hechos recientes atribuidos a esa guerrilla. “Más aún después de que el ELN hace esa acción tan terrible contra seis personas que asesinó en Ábrego, en Catatumbo. No hay una muestra clara de voluntad de paz por parte del ELN”, dijo Patiño este 20 de mayo.

Las palabras llegaron a las familias cuando todavía no terminaban de procesar los videos y las cartas que acababan de recibir. “Nos sentimos muy preocupados al escuchar las declaraciones del señor Otty Patiño. Yo creo que es muy irresponsable decir eso, manifestar que no se haría un intercambio. Bueno, listo, no se da un intercambio, pero por lo menos siéntense y escuchen las propuestas de los señores del ELN”, dice Macualo.

Es un llamado también para el presidente Gustavo Petro. Yariel asegura que ni él ni Patiño han querido atender las solicitudes de las familias. “Ni siquiera los derechos de petición que le hemos enviado con todas las instituciones que han estado de intermediarias para que ellos nos atiendan. Yo creo que es justo y necesario que él mire Arauca con otros ojos, porque estuvo acá en estos días, intentamos hablar con él, pero no nos dio la cara. Me parece muy irresponsable, muy injusto que no nos haya atendido”.

El silencio ha sumido a los familiares en una suerte de espera inmóvil, con la sensación de que las decisiones pasan de un lado a otro mientras ellos siguen atrapados en el mismo punto. “Todos se tiran la pelota. Nos responden por correo que el tema lo tiene el presidente, y eso desconcierta. Ya dijeron que no hay intercambio, pero tampoco vemos que hagan algo para que exista otra salida, otro acuerdo o alguna negociación”, dice Sanabria.

La esposa de Franki le deja un mensaje al presidente en el que arrastra la angustia que aparece una y otra vez en las conversaciones con las familias: “Ellos son ante todo seres humanos, padres, hijos y esposos. No los pueden abandonar solamente porque no estén de acuerdo con muchas cosas institucionales. Se habló de paz total y nosotros sentimos que nos dejaron en el abandono”.