El comunicador de 25 años salió desde Yarumal para investigar hechos violentos en Briceño. Horas después desapareció y hallaron sus pertenencias en una vía rural.
Un joven periodista comprometido con su región
Mateo Pérez tenía 25 años y actualmente estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín. Desde muy joven encontró en el periodismo una manera de acercarse a las historias que ocurrían en el norte de Antioquia, especialmente en los territorios donde el conflicto armado sigue marcando la vida de cientos de familias.
Desde Yarumal, el joven comunicador social construyó junto a otros amigos y colegas un proyecto digital llamado El Confidente, una página enfocada en denuncias ciudadanas, hechos de orden público y problemáticas sociales de municipios del norte antioqueño. El trabajo al que él le apostaba se movía principalmente a través de redes sociales, donde poco a poco empezó a ganar reconocimiento entre habitantes de la región.
Quienes lo conocían aseguran que Mateo tenía una personalidad inquieta y persistente. Además de ser reportero, escribía poesía y mantenía un fuerte interés por comprender la realidad política y social del país. Su familia, reconocida en Yarumal, también ha estado ligada al periodismo y la educación. Personas cercanas afirman que su madre, profesora de profesión, apoyó desde temprano su interés por la lectura y la comunicación.
Un periodismo construido desde el esfuerzo
Lejos de las grandes salas de redacción reconocidas a nivel nacional, Mateo impulsaba su proyecto periodístico de manera independiente. Para financiar el medio y continuar realizando contenido, incluso llegó a vender jugos desde el garaje de su casa mientras sostenía sus estudios universitarios.
Su interés siempre estuvo enfocado en llegar hasta los lugares donde ocurrían los hechos, ir hasta la noticia. Por eso, el pasado lunes 5 de mayo decidió viajar desde Yarumal hasta el municipio de Briceño, donde buscaba recopilar información sobre enfrentamientos registrados entre el Ejército y el frente 36 de las disidencias de las Farc en sectores rurales como Palmichal y Travesías.
Entre los hechos que buscaba documentar estaban recientes ataques armados ocurridos en la zona, como la explosión de una motobomba durante la noche del Viernes Santo en el parque principal de Briceño y el ataque contra una misión médica en el que un paciente fue asesinado dentro de una ambulancia por hombres armados.
Antes de ingresar a la zona, el periodista habría intentado contactar a funcionarios y autoridades locales para solicitar acompañamiento durante el recorrido. Sin embargo, debido a las complejas condiciones de seguridad en el territorio, le recomendaron no desplazarse hasta el área rural. Según autoridades locales, incluso algunos líderes comunitarios habrían advertido que no podían garantizar condiciones de seguridad en el sector. A pesar de las advertencias, Mateo continuó en la reportería.
Las últimas pistas sobre su desaparición
Horas después, se perdió todo contacto con él. La preocupación aumentó cuando comenzaron a aparecer algunas de sus pertenencias abandonadas en una vía cercana a la vereda Palmichal: la motocicleta en la que se movilizaba, el celular, las llaves y su billetera.
Según testimonios conocidos por familiares y autoridades locales, habitantes del sector habrían relatado que el joven fue interceptado por hombres armados mientras realizaba su recorrido. Versiones preliminares indican que habría sido retenido en un punto controlado por integrantes de estructuras ilegales que operan en la zona.
Aunque en un primer momento circularon versiones sobre un posible asesinato, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que hasta ahora no existe confirmación oficial sobre su muerte y que el caso continúa siendo tratado como una desaparición.
Mientras tanto, organismos humanitarios y autoridades mantienen labores de búsqueda en una región marcada por la presencia de grupos armados ilegales, amenazas y constantes enfrentamientos. La Fiscalía expidió una nueva resolución para priorizar y acelerar investigaciones por amenazas, homicidios y agresiones contra periodistas y trabajadores de medios en Colombia.
El miedo que vuelve a rodear al periodismo regional
La desaparición de Mateo Pérez ha provocado preocupación entre periodistas, organizaciones defensoras de derechos humanos y habitantes del norte antioqueño, quienes ven en este caso un nuevo reflejo de los riesgos que enfrentan muchos comunicadores al intentar informar desde territorios atravesados por la violencia.
Sus familiares continúan esperando respuestas. En Yarumal, donde su rostro comenzó a circular en cadenas y publicaciones pidiendo ayuda para encontrarlo, muchos recuerdan a Mateo como un joven apasionado por contar historias, incluso en los lugares donde el miedo suele imponer silencio.



