Disidencias de las Farc retienen equipo médico en zona rural de Tuluá
En un grave hecho que vulnera los principios humanitarios más básicos, disidencias de las antiguas Farc secuestraron una misión médica completa en el corregimiento de Barragán, zona rural del municipio de Tuluá, en el departamento del Valle del Cauca. Según confirmaron las autoridades locales, un auxiliar de enfermería y el conductor de una ambulancia fueron interceptados por hombres fuertemente armados que los obligaron a desviar su ruta original.
Detalles del secuestro y atención forzada
Los profesionales de la salud fueron conducidos bajo amenaza a una finca cercana, donde se vieron obligados a prestar atención de urgencia a un presunto disidente herido de bala, quien habría resultado lesionado durante enfrentamientos internos entre facciones del grupo armado ilegal. Martín Hincapié, secretario de Seguridad de Tuluá, denunció públicamente que este acto constituye una flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario.
"Fueron sacados de su sitio el conductor de la ambulancia y el auxiliar de manera obligada por actores armados", declaró Hincapié con evidente preocupación. "Allí los obligaron a atender a una persona herida de bala, presuntamente en medio de confrontaciones entre dos grupos de disidencias".
Llamado urgente a organismos nacionales e internacionales
Ante la gravedad de la situación, las autoridades municipales han hecho un llamado urgente tanto a entidades nacionales como a organismos internacionales para que intervengan y garanticen la seguridad del personal sanitario en la región. "Suficiente es que, a veces, un médico, una enfermera o personal de la salud quieran ir a prestar los servicios", expresó el funcionario.
Hincapié añadió con tono de alarma: "¿Cómo, si ni siquiera se respetan los mínimos del conflicto armado? Eso es lo que nos tiene preocupados. Por eso queremos hacer un llamado e incluso pedir la intervención de entes del orden nacional e internacional".
Contexto de violencia en el suroccidente colombiano
Este preocupante incidente se produce en medio de un escenario de creciente tensión en el suroccidente del país. Horas antes del secuestro de la misión médica, se registró otro hecho alarmante cuando dos cilindros cargados con explosivos fueron detectados y posteriormente desactivados por el Ejército Nacional en la vía Panamericana.
Los artefactos explosivos, encontrados entre los municipios de Timbío y Rosas, obligaron al cierre temporal de esta importante arteria vial durante el plan retorno del fin de semana, generando caos vehicular en uno de los momentos de mayor congestión. Las autoridades investigan si estos cilindros están relacionados con el atentado contra una patrulla policial ocurrido semanas atrás.
Preocupación por escalada violenta
La combinación de estos eventos -el secuestro de personal médico y la colocación de explosivos en vías principales- ha encendido las alarmas sobre una posible escalada en las acciones de grupos armados ilegales en la región. Las autoridades administrativas de Tuluá han solicitado formalmente un despliegue militar reforzado en la zona para garantizar el orden público y proteger a la población civil.
Este caso particular del secuestro de la misión médica representa un precedente extremadamente peligroso que podría disuadir a profesionales de la salud de prestar servicios en zonas rurales afectadas por el conflicto, poniendo en riesgo la atención básica a comunidades vulnerables que ya enfrentan múltiples carencias.



