Violento secuestro de dos hermanos en Ocaña: capturados en su camioneta cerca de base militar
En un acto de audacia que ha conmocionado a la región, Nadín y Jhon Ortiz Soto, dos hermanos oriundos de Ocaña, fueron secuestrados violentamente a plena luz del día. El incidente ocurrió mientras realizaban una inspección de obras en la Universidad Francisco de Paula Santander, ubicada a escasos metros del batallón del Ejército Nacional, lo que subraya los graves desafíos de seguridad en la zona.
Detalles del secuestro y contexto regional
Las cámaras de seguridad capturaron el momento en que sujetos armados abordaron a las víctimas en su propia camioneta, llevándolas hacia la zona rural del municipio, en dirección a San Calixto. Luis Fernando Niño, alto comisionado de Paz en Norte de Santander, condenó el hecho y confirmó que las autoridades están investigando qué grupo al margen de la ley estaría detrás del secuestro. La zona del Catatumbo, donde se encuentra Ocaña, ha sido escenario de confrontaciones entre el ELN y las disidencias de las FARC, incrementando la violencia en la región.
En lo que va corrido del año, en Ocaña, 17 personas han sido secuestradas, sin contar las retenciones, posicionando a este municipio como uno de los más afectados por este flagelo en el Catatumbo. Además, las autoridades tienen conocimiento de al menos seis casos de menores de edad raptados en medio de la confrontación armada, generando temor entre las familias ocañeras.
Investigaciones y desafíos de seguridad
El secuestro de los hermanos Ortiz ocurrió en una de las vías más transitadas del municipio, evidenciando la audacia de los grupos armados que operan en la zona. La cercanía con instalaciones militares no fue impedimento para que los secuestradores ejecutaran el rapto, lo que pone en evidencia los retos de seguridad que enfrenta la región. Las autoridades señalan que en la zona delinquen distintos grupos armados, siendo el ELN y las disidencias de las Farc los que tienen mayor injerencia.
Este caso resalta la urgencia de fortalecer las medidas de protección en áreas conflictivas, donde la población civil vive bajo la constante amenaza de la violencia. Las investigaciones continúan para esclarecer los responsables y garantizar la seguridad en Norte de Santander.



