Casa de la Memoria en Toluviejo honra a 11 víctimas de falsos positivos tras largo proceso de reparación
Casa de la Memoria en Toluviejo honra a víctimas de falsos positivos

Casa de la Memoria en Toluviejo: un símbolo de verdad y reparación tras falsos positivos

En la calle principal de Toluviejo, un pueblo de Sincelejo con apenas 23.000 habitantes, el bullicio de un jueves reciente rompió la cotidianidad pausada. Vecinos curiosos observaban cómo una casa blanca esquinera, que antes vendía materiales de construcción, se convertía en la Casa de la Memoria O11ce, un espacio dedicado a honrar a 11 jóvenes víctimas de ejecuciones extrajudiciales o "falsos positivos" ocurridos hace casi dos décadas.

El doloroso recuerdo de 2007

Hace casi 20 años, en 2007, esta misma calle fue testigo de la desaparición forzada de 11 muchachos de Toluviejo, presentados falsamente como guerrilleros por militares que operaban en la zona. Los nombres de Carlos Valeta, Luis Fernando Mejía, Cristian Vergara, Evin Paternina, Julio Olivero, Juan Patrón, Miguel Jiménez, John Jairo Colón, Frank Alei Padilla, Deiner Hoyos y Luis Alberto Pérez ahora resuenan en este lugar como un acto de reconocimiento y verdad.

María Margarita Flórez, representante legal de la Asociación de Víctimas Hijos de la Verdad y pareja de Carlos Valeta, relata con emoción cómo su esposo fue engañado por dos vecinos con una oferta de trabajo en una finca. "Soy la única testigo directa del caso. Los dos muchachos del barrio le propusieron eso a Carlos. Como estábamos embarazados, él se entusiasmó", cuenta María Margarita, quien tenía cuatro meses de gestación en ese momento.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Un proceso de justicia restaurativa

La Casa O11ce no es solo un memorial; también alberga una panadería y un café-restaurante diseñados para sostener económicamente a las familias afectadas. Su adecuación fue posible gracias al trabajo de una veintena de exmilitares investigados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por casos de falsos positivos, en un esfuerzo de reparación colectiva.

El magistrado Roberto Vidal destacó que este proyecto materializa la justicia restaurativa: "Esto es ver un resultado concreto. Cosas que para todos son procesos en abstracto aquí se hacen realidad con el trabajo de víctimas, comparecientes e instituciones".

El camino hacia el perdón y la verdad

El proceso comenzó en 2020 con encuentros entre víctimas y comparecientes ante la JEP, y se consolidó en 2023 con el apoyo del coronel (r) Luis Fernando Borja, aunque luego se distanció por diferencias. Con financiación de la embajada de Noruega y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se invirtieron más de 160.000 dólares en este esfuerzo restaurativo.

Jairo Matallana del PNUD explicó: "Ayudamos a constituir la asociación, definir su vocación y conectar capacidades con la demanda del territorio". Sin embargo, reconoció que aún falta verdad plena, especialmente en la búsqueda de personas desaparecidas.

Los comparecientes y su reconocimiento

Hernán Aguinaga, sargento retirado del Ejército, habló sin rodeos sobre su participación: "Uno entiende que hizo daño y que cometió delitos que no debieron ocurrir. No hay forma ni siquiera de subir la mirada". Relató cómo las órdenes de superiores normalizaban la violencia, citando el caso de Dionisio de los Reyes Wilches, asesinado por engaño.

Los encuentros iniciales fueron tensos, con talleres y "convites" que buscaban reconstruir la confianza sin necesariamente hablar del pasado. Jorge Ganchoso de la Confraternidad Carcelaria guio este proceso, destacando la importancia de la paciencia y el diálogo.

Evin Paternina: el joven desaparecido

En un corredor de la casa, las fotos de los 11 jóvenes, recreadas con Inteligencia Artificial, muestran cómo estarían hoy. Solo dos espacios carecen de imagen: uno por decisión familiar y otro vacío, dedicado a Evin Paternina Parra, el único de los 11 que sigue desaparecido. Con 16 años y un retraso cognitivo, Evin fue engañado por su vecino Andrés Pacheco con la promesa de un trabajo para comprar una casa a su madre.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Su hermano Jesús lo busca incansablemente, cargando con el peso de una pelea infantil que tuvo con él el último día que lo vio. "Quisiera tenerlo al frente y decirle que lo quiero", expresa con dolor. El soldado Carmelo Pereira, quien entregó a Evin a la tropa, ha sido clave en la búsqueda, señalando el cementerio de Sucre-Sucre como posible lugar de entierro.

Yesleidis Monterroso, cuñada de Evin, afirma: "La búsqueda de Evin les ha dado consuelo a otras familias. Por él se han encontrado otros desaparecidos". A pesar de tres exhumaciones sin éxito, hallazgos recientes de restos de jóvenes han renovado la esperanza.

Un abrazo simbólico y semillas de esperanza

En un momento emotivo, Jesús Paternina y Carmelo Pereira se abrazaron durante la inauguración, simbolizando el difícil camino hacia la reconciliación. Juntos, convocaron a víctimas y comparecientes a sembrar semillas en una maceta, gesto que Jesús describe como "ayuda", aunque añade: "Pero mientras no aparezca él, esto queda a medias".

Al caer la noche, Toluviejo recupera su ritmo lento, pero la Casa de la Memoria permanece, guardando los nombres de once jóvenes cuya memoria ahora tiene un lugar digno, mientras la búsqueda de Evin continúa como un recordatorio de que la verdad y la reparación son procesos en marcha.