Joven colombiano con enfermedad degenerativa fue engañado con falsa oferta de trabajo y terminó preso en México
Lo que parecía una oportunidad para mejorar su futuro se transformó en una pesadilla judicial en el extranjero. Iván Cano, un joven colombiano de 25 años originario de Villavicencio, lleva aproximadamente once meses detenido en México, acusado de integrar una organización criminal, una imputación que su familia rechaza de manera contundente.
El engaño que cambió su vida
En mayo de 2025, ante la falta de empleo en Colombia, Cano recurrió a redes sociales para buscar oportunidades laborales. A través de Facebook encontró una oferta que parecía legítima, envió su hoja de vida como técnico del Sena en instalación de redes de computador y, días después, fue contactado por una supuesta empresa mexicana interesada en contratarlo.
Con el apoyo de su familia, el joven viajó desde Bogotá hacia Cancún y luego tomó un vuelo a Guadalajara, ciudad a la que llegó el 12 de mayo. Sin embargo, al salir del aeropuerto fue interceptado por tres hombres que lo obligaron a subir a un vehículo bajo amenazas de muerte. Desde ese momento, perdió todo contacto con sus seres queridos.
"A mí me ofrecieron un empleo por una página, pero al llegar a Guadalajara todo cambió. Me acusan de haber pertenecido a un cartel de narcotráfico", relató Cano desde prisión al programa 'Los Informantes' de Caracol Televisión.El cautiverio y la captura
Tras su desaparición, Cano fue llevado a un rancho en zona rural de Michoacán, donde, según su testimonio, intentaron obligarlo a realizar labores de espionaje cibernético. El joven aseguró que no tenía conocimientos en esa área y además enfrentaba dificultades cognitivas que le impedían desempeñar tales funciones.
Quince días después de su llegada a México, la Guardia Nacional realizó un operativo en el lugar tras la denuncia de un ciudadano venezolano que logró escapar. Durante la intervención, los responsables huyeron, pero Cano permaneció allí porque no pudo correr debido a sus condiciones físicas.
Según las autoridades mexicanas, el colombiano fue hallado con un fusil y habría confesado su pertenencia al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Él rechaza esa versión y asegura que fue obligado a incriminarse: "Pues el engaño consiste en que yo venía a hacer las cosas bien. Yo no soy un delincuente, yo no soy un hacker, de lo que me están acusando. Yo nunca he portado un arma".
La condición médica que complica el caso
Uno de los aspectos más relevantes de esta situación es el estado de salud del joven. Iván Cano padece síndrome de Marfan, una enfermedad genética que afecta huesos, visión y sistema cardiovascular. Al momento de viajar, medía 1,95 metros y pesaba apenas 45 kilos, presentando una marcada fragilidad física.
Su madre, Rubiela Hernández, de 68 años, cuestionó que su hijo pueda llevar a cabo actividades delictivas: "Los huesos son como de cristal, porque donde se le llegue a partir un hueso, hasta ahí llegó y no tiene capacidad para hacer fuerza".
El propio Cano explicó sus limitaciones: "El síndrome de Marfan implica crecimiento en los huesos y daño también circular en la visión y daño en cierta parte del cerebro. Nunca he podido correr. Tengo estrabismo y fotofobia en el cual yo no puedo ver mucho la luz porque se me dificulta".
Las dudas sobre el proceso judicial
El cónsul de Colombia en México, Alfredo Molano, manifestó serias preocupaciones sobre el caso tras visitar al joven. Aseguró que Cano se encontraba en condiciones físicas y emocionales delicadas y cuestionó la coherencia de la acusación.
"No nos parece coherente que un hombre con esa debilidad extrema, que un hombre que no podía mantenerse en pie esté cargando una metralleta y mucho menos nos imaginamos dispararla... Es evidente que Iván Cano no tiene condiciones para ser un combatiente de un cartel", afirmó Molano.
El joven cuenta con defensa pública y ha denunciado presiones para aceptar cargos. "Quieren a la fuerza hacerme culpable y llegó de una manera como grotesca a decirme que yo tenía que aceptar la realidad. Que si me iba para el juicio, entonces me iban a duplicar la sentencia máxima, que es aproximadamente 20 años", relató.
La angustia familiar y el llamado al gobierno
Mientras permanece en prisión, donde hay presuntos integrantes del mismo cartel, Cano expresa temor constante por su seguridad. Para subsistir, elabora manillas con las que obtiene ingresos básicos dentro del penal.
Desde Colombia, su madre hizo un emotivo llamado al Gobierno nacional: "Yo sí le agradezco en el alma, señor presidente, de que me ayude a que mi hijo venga a Colombia sano y salvo. Puede preguntar y encontrará que mi hijo es un muchacho de bien, un muchacho sano. Le ruego que me ayude con mi hijo".
En las próximas semanas, Cano deberá tomar una decisión crucial: enfrentar un juicio o aceptar una sentencia anticipada, mientras su familia espera que las autoridades colombianas intervengan para lograr su retorno al país.



